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Carrusel giratorio para parque infantil. Material: madera y metal. Asientos: 3. Dimensiones: Ø110 x H60 cm.
Carrusel giratorio para niños ideal para parques infantiles y jardines. Apto para 6 usuarios.
Carrusel giratorio para parque infantil. Material: acero electrogalvanizado y aluminio damero. Plazas: 6. Dimensiones: Ø124,5 x 66h.
Carrusel infantil giratorio con asientos de 4 plazas.
Carrusel giratorio para niños. Material: metal y madera. Plazas: 5. Dimensiones: Ø152 x H73 cm.
Carrusel giratorio para parque infantil. Dimensiones: Ø124,5 x 84 h. Número de usuarios: 4 niños.
Carrusel para parque infantil. Dimensiones: Ø 175X70 h cm. 8 plazas.
Carrusel giratorio para parque infantil con 6 asientos. Adecuado para niños de 2 a 8 años.
Carrusel giratorio con tapa de aluminio. Dimensiones: Ø175xh.70 cm.
Carrusel giratorio para parque infantil. Para 10 usuarios. Apto para niños con discapacidad.
Carrusel giratorio para parque infantil, con 8 plazas. Peso 36 kilos.
Carrusel giratorio para parque con columna de soporte de tubo redondo de acero. Dimensiones: L. 120 x L. 120 x H. 85 cm.
Carrusel giratorio en acero galvanizado, para parques públicos y jardines escolares. Dimensiones: Ø138 x 73 cm.
Carrusel giratorio para amueblar espacios exteriores de escuelas y guarderías. Diseñado para que lo utilicen hasta 5 niños. Dimensiones: Ø138 x 73 cm
Carrusel giratorio inclusivo para 6 usuarios. Dimensiones máximas: Ø 240 x h. 83 cm. Certificado EN 1176.
Carrusel giratorio inclusivo. Número de usuarios 5.
Carrusel giratorio para espacios públicos. Edad de uso: 3-12 años. Dimensiones totales máximas: Ø203 x h. 64cm
Carrusel giratorio para acondicionamiento de huertos escolares o zonas públicas. Material: madera y acero galvanizado. Dimensiones: Ø180 x Al 73 cm
Carrusel giratorio para parque infantil con asientos en forma de muñecos. Plazas 4.
Carrusel giratorio para amueblar parques infantiles y jardines exteriores de escuelas y salas de juegos. Dimensiones: Ø180 x Al 73 cm
Carrusel giratorio para espacios exteriores con asientos de polietileno de alta presión. Dimensiones: A. 150 x L. 150 x H. 78 cm.
Carrusel giratorio para parque infantil. Dimensiones: L.130 x P.130 x h.80 cm. Material: acero galvanizado y aluminio.
Carrusel giratorio apto para niños discapacitados. Dimensiones: L.104 x P.104 x h.50 cm. Para 2 usuarios.
Carrusel giratorio en forma de fresa para jardines públicos. Dimensiones: L.180 x P.180 x h.80 cm. Nº de usuarios: 8.
Carrusel accesible para niños, con acceso para sillas de ruedas para niños discapacitados. Dimensiones: Ø 225 x Alto 88 cm.
Carrusel giratorio inclusivo para parque infantil. Dimensiones: L.155 x P.155 x h.60 cm. Material: acero.
Los carruseles giratorios representan un elemento fundamental en el mobiliario de parques públicos, patios escolares y ludotecas, ofreciendo a los niños una experiencia lúdica que combina movimiento rotatorio y seguridad estructural. Estos dispositivos, fabricados en materiales resistentes como acero galvanizado, aluminio y madera tratada, están diseñados para soportar el uso intensivo y las condiciones climáticas exteriores, garantizando durabilidad a lo largo del tiempo. La elección de un carrusel giratorio depende de múltiples factores: número de usuarios, rango de edad objetivo, espacio disponible y requisitos de accesibilidad. Los modernos carruseles giratorios para parques infantiles responden a normativas internacionales estrictas, en particular el estándar EN 1176, que asegura protección contra impactos y un diseño ergonómico correcto para el público infantil.
Disponer de un carrusel giratorio de calidad en un espacio público no significa solo proporcionar entretenimiento, sino invertir en estructuras que promueven la actividad motora, el desarrollo del equilibrio y la interacción social entre niños de diferentes edades. La variabilidad de modelos, capacidades y configuraciones permite a los administradores públicos y gestores de instalaciones educativas encontrar soluciones personalizadas que se adapten a presupuestos, espacios y necesidades inclusivas específicas.
Los carruseles giratorios desempeñan un papel crucial en el desarrollo psicomotor de los niños, estimulando el sistema vestibular y el equilibrio a través del movimiento rotatorio controlado. A diferencia de otros equipos lúdicos estáticos, el carrusel giratorio ofrece una experiencia dinámica que fomenta la coordinación, la conciencia corporal y el valor en los pequeños usuarios. En contextos escolares, estos dispositivos favorecen la integración social, ya que permiten que varios niños participen simultáneamente, reduciendo los tiempos de espera y aumentando la participación en el juego grupal. La estructura circular del carrusel permite una distribución uniforme del peso y minimiza los riesgos de caídas accidentales, especialmente cuando se fabrica con materiales certificados y está equipada con elementos de seguridad integrados como manijas ergonómicas y plataformas antideslizantes.
Desde el punto de vista de la gestión, un carrusel giratorio bien dimensionado representa una inversión eficiente: requiere un mantenimiento periódico reducido, ocupa un espacio limitado en comparación con otras estructuras complejas y garantiza décadas de uso con una simple revisión mecánica anual. Para los parques públicos, el carrusel giratorio crea un área de atracción que aumenta el flujo de visitantes y mejora la percepción de la calidad de los espacios comunes. En entornos escolares y ludotecas, la ausencia de partes móviles no controladas y la sencillez de uso lo hacen particularmente adecuado para supervisores no especializados, reduciendo las responsabilidades de vigilancia en comparación con equipos más complejos.
Los carruseles giratorios para parques infantiles se diferencian principalmente por su capacidad de carga, número de plazas y materiales de construcción. Los modelos de entrada, dimensionados para 3-4 niños con diámetros inferiores a 120 centímetros, resultan ideales para guarderías y pequeños jardines privados, caracterizándose por su sencillez constructiva y precios competitivos. Las versiones intermedias, destinadas a 5-8 usuarios con diámetros entre 140 y 180 centímetros, representan la solución más común en entornos escolares públicos y parques municipales, ofreciendo un equilibrio entre capacidad, espacio ocupado y facilidad de instalación. Los carruseles de gran formato, con diámetros superiores a 200 centímetros y capacidad para más de 10 niños, se dirigen a espacios públicos de mayor extensión, parques temáticos e instalaciones recreativas de alta concurrencia. En cuanto a materiales, las versiones en madera y acero combinan estética natural y durabilidad, mientras que las estructuras en aluminio damero y acero electrogalvanizado garantizan un peso reducido y una resistencia extrema a la corrosión marina y a los agentes atmosféricos.
Una categoría especial está representada por los carruseles giratorios inclusivos, diseñados explícitamente para niños con discapacidades motoras mediante accesos facilitados, espacios para sillas de ruedas, asientos ergonómicos ajustables y alturas de plataforma reducidas. Algunos modelos presentan configuraciones particulares como asientos con forma de figuras, plataformas íntegramente de aluminio para el drenaje inmediato del agua de lluvia, o sistemas de bloqueo mecánico para impedir rotaciones excesivas. La variedad constructiva también permite diferenciaciones según el contexto climático: versiones reforzadas para zonas con nevadas frecuentes, modelos con pintura especial para áreas costeras de alta salinidad, o estructuras abiertas para ambientes cálidos con mejor circulación de aire.
La selección del carrusel giratorio más apropiado comienza cuantificando el espacio disponible y estimando el número de niños que lo utilizarán simultáneamente. Una regla práctica consiste en medir el diámetro del carrusel y añadir al menos 1,5 metros de zona de seguridad circundante, según lo prescrito por las normativas EN 1176, para garantizar un espacio libre de obstáculos en caso de caídas. Es esencial considerar el grupo de edad predominante: los carruseles destinados a niños de 2 a 4 años requieren alturas de asiento inferiores y diámetros menores, mientras que las estructuras para niños de 5 a 12 años toleran configuraciones más amplias y desafíos motores superiores. Un error frecuente es subestimar la capacidad del carrusel respecto al número de usuarios previstos, lo que genera colas de espera y frustración en los pequeños usuarios. La evaluación del mantenimiento es un aspecto a menudo pasado por alto: verificar la disponibilidad de repuestos originales, la sencillez de acceso a los componentes mecánicos (cojinetes, pernos, tornillos) y la presencia de documentación técnica en el idioma local facilita las operaciones de control periódico.
Si la instalación se realiza en zonas costeras o industriales con atmósfera salina, optar por estructuras de aluminio o acero con tratamiento de galvanizado en caliente es imprescindible, ya que la madera y el acero pintado sufrirían un deterioro acelerado. Para entornos escolares con presupuestos moderados, los modelos de madera y acero representan un compromiso entre coste y longevidad, siempre que la madera se someta a un tratamiento específico contra hongos e insectos. La presencia de la certificación EN 1176 y el marcado CE no solo es obligatoria legalmente, sino que constituye una garantía objetiva de cumplimiento con las pruebas de seguridad internacionales, incluyendo verificaciones de estabilidad, resistencia a impactos y ausencia de bordes afilados. Por último, consultar con el departamento técnico del proveedor sobre opciones de personalización cromática, accesos para niños con discapacidad y posibilidades de futuras actualizaciones permite tomar decisiones conscientes y duraderas.
El diseño, la fabricación y la instalación de carruseles giratorios para parques públicos están regulados por la norma europea EN 1176, articulada en múltiples partes dedicadas a diferentes categorías de equipos lúdicos. Esta norma impone especificaciones analíticas sobre la resistencia de los materiales, alturas de caída libre, espacios de atrapamiento crítico (para evitar el aprisionamiento de dedos y objetos pequeños), y zonificación de la superficie de impacto subyacente con materiales específicos como caucho vulcanizado o arena compactada. El cumplimiento de las directivas de seguridad exige que cada carrusel giratorio sea sometido a pruebas de carga dinámica y estática, verificaciones de estabilidad con pesos distribuidos irregularmente, y controles sobre la reversibilidad accidental de los movimientos. En cuanto a la instalación, las normativas locales pueden añadir requisitos específicos sobre la documentación del proyecto, la necesidad de un director de obra cualificado y verificaciones de estabilidad del terreno de cimentación.
La responsabilidad civil y penal del gestor de la instalación está cubierta por un seguro específico, generalmente vinculado al ciclo de mantenimiento programado y a la documentación de las inspecciones periódicas. La mayoría de los estándares requieren revisiones al menos bianuales para estructuras de uso público, con informes técnicos redactados por personal especializado. En cuanto a la accesibilidad inclusiva, las directrices sobre superación de barreras arquitectónicas prescriben que los carruseles giratorios en contextos públicos o escolares deben prever soluciones utilizables por niños con discapacidades motoras, auditivas o visuales, según principios de diseño universal. Las marcas de certificación como ASTM F1487 y el marcado CE representan pruebas de conformidad, siendo el estándar EN 1176 la referencia técnica primordial para la adquisición en el ámbito público europeo.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la que mejor se adapte a su contexto operativo. Nuestro catálogo cubre una gama completa, desde el carrusel giratorio de pequeño formato hasta las estructuras inclusivas para parques públicos de gran extensión, apoyando a escuelas, administraciones e instalaciones recreativas en una selección consciente.
Un carrusel giratorio es una estructura lúdica circular equipada con una plataforma giratoria sobre un cojinete de bolas central, activado manualmente por el impulso de los niños. El movimiento es controlado y descentralizado mediante asientos o barras dispuestas radialmente, permitiendo que varios niños participen simultáneamente. La estructura se ancla al suelo mediante cimentaciones de hormigón o casquillos metálicos.
La capacidad varía desde 3-4 niños para los modelos compactos (diámetro 110 cm) hasta 10-12 para las versiones de gran formato (diámetro 225+ cm). Cada modelo indica su capacidad máxima certificada en la placa técnica. Es fundamental respetar este límite para garantizar la estabilidad estructural y la seguridad durante su uso.
El acero galvanizado en caliente y el aluminio damero representan los materiales más duraderos para exteriores, resistiendo hasta 20-30 años con mantenimiento ordinario. La madera tratada con fungicidas garantiza entre 10-15 años si se somete a controles anuales. Para zonas costeras o salinas, se debe priorizar el acero electrogalvanizado con tratamiento dúplex o el aluminio anodizado.
La norma fundamental es la EN 1176, que prescribe especificaciones técnicas sobre seguridad, materiales y dimensiones. Además, se deben cumplir las normativas locales sobre accesibilidad inclusiva. El carrusel debe contar con la certificación CE y el correspondiente informe de conformidad del fabricante.
Sí, existen modelos inclusivos diseñados específicamente con accesos facilitados, espacios para sillas de ruedas, asientos ergonómicos ajustables y alturas de plataforma reducidas. Estas versiones respetan los principios de diseño universal y permiten la participación de niños con discapacidad motora. Verifique siempre la certificación inclusiva en la documentación del producto.
La norma EN 1176 prescribe una zona de seguridad mínima de 1,5 metros más allá del perímetro del carrusel, incluida la zona de caída libre máxima. Por lo tanto, un carrusel de 180 cm de diámetro requiere un espacio libre total de al menos 480 cm de diámetro. Verifique siempre los cálculos en la documentación técnica específica del modelo elegido.
El mantenimiento ordinario incluye una inspección visual mensual (integridad estructural, ausencia de óxido), una revisión técnica semestral del cojinete central y de los tornillos de anclaje, y un control anual completo por parte de un especialista. Los carruseles de uso público intenso necesitan lubricación trimestral del eje central y la sustitución de la superficie de impacto si está degradada.