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Panel fonoabsorbente de techo 70x70 cm de fibra de poliéster reciclada. Espesor 1,8 cm, superficie imprimible e instalación rápida mediante cables.
Panel fonoabsorbente de fibra de poliéster reciclada (150x50 cm) para suspensión a techo con cables. Solución técnica de interior y personalizable.
Panel fonoabsorbente de techo h738_192 de fibra de poliéster reciclada, 100x100 cm. Instalación con cables y opción de impresión personalizada.
Panel fonoabsorbente de poliéster reciclado y Trevira CS, 160x40 cm. Estructura bifacial certificada B-s2,d0 con base de metal autoportante.
Panel acústico monofacial fonoabsorbente, 0,81 m², instalación en pared con soportes incluidos. Diseño modular para oficinas y entornos profesionales.
Panel acústico de doble cara en fibra de poliéster reciclada (180x40 cm) con base sobre ruedas. Solución móvil certificada ignífuga para oficina.
Panel fonoabsorbente doble de poliéster reciclado (100x80 cm) con base de metal. Montaje rápido a presión ideal para oficinas de planta abierta.
Panel fonoabsorbente circular suspendido con LED de 24W integrado, Ø 90 cm. Solución técnica en material ultraligero para acústica e iluminación.
Panel fonoabsorbente circular Ø120 cm con lámpara LED 24W integrada. Solución híbrida en material técnico para el confort acústico y luminoso.
Divisor fonoabsorbente autoportante de 3 paneles en fibra de poliéster reciclada. Dimensiones L 140 x H 137 cm. Estructura certificada ignífuga.
Divisoria acústica móvil con 3 paneles de poliéster reciclado (160x120cm tot), base con ruedas y certificación ignífuga B-s2,d0 para oficinas open space.
Divisor fonoabsorbente modular de 4 paneles en poliéster reciclado, An 140 x Al 179 cm. Solución certificada para la privacidad acústica en oficinas.
Biombo fonoabsorbente móvil de poliéster reciclado, 4 paneles de 140x40 cm, altura 179 cm. Solución certificada para espacios abiertos profesionales.
La integración de sistemas para la corrección acústica representa un activo fundamental en el diseño de ambientes modernos, donde el bienestar psicofísico y la eficiencia operativa están estrechamente ligados a la calidad del sonido. Los paneles fonoabsorbentes no son simples elementos decorativos, sino dispositivos técnicos diseñados para mitigar el fenómeno de la reverberación, reduciendo las reflexiones sonoras no deseadas que comprometen la inteligibilidad del habla y aumentan el nivel de contaminación acústica indoor. En contextos profesionales como oficinas diáfanas, salas de conferencias, restaurantes o instalaciones sanitarias, la gestión de la energía sonora se convierte en un requisito funcional imprescindible para garantizar la concentración y la privacidad.
Nuestra selección incluye soluciones de vanguardia que combinan altas prestaciones de absorción con un diseño refinado, permitiendo transformar un límite estructural en una oportunidad estética de relevancia. Elegir un módulo acústico de alta calidad significa invertir en la durabilidad de los materiales y en la precisión de los coeficientes de absorción, parámetros que definen la capacidad real del producto para intervenir en las frecuencias críticas específicas de cada ambiente. A través del uso de tecnologías textiles innovadoras y núcleos de fibra mineral o polimérica, estos productos ofrecen una respuesta enfocada a los desafíos de la arquitectura contemporánea, donde superficies rígidas como el vidrio y el cemento tienden a exacerbar los problemas acústicos.
Cada intervención de acondicionamiento acústico requiere un análisis atento de las volumetrías y de los usos previstos, ya que la distribución de los paneles influye directamente en la distribución del campo sonoro. La versatilidad de las instalaciones en pared, techo o en configuración autoportante permite operar de forma capilar incluso en edificios ya existentes, sin necesidad de intervenciones estructurales invasivas o costosas. La correcta disposición de los elementos fonoabsorbentes asegura un ambiente armonioso, donde el sonido se controla y se modela para favorecer el confort de los usuarios y la elegancia de los espacios de trabajo y de acogida.
La adopción de superficies fonoabsorbentes responde a la necesidad técnica de controlar el tiempo de reverberación, es decir, el tiempo necesario para que un sonido decaiga 60 decibelios tras la interrupción de la fuente. En ambientes cerrados caracterizados por materiales reflectantes, las ondas sonoras continúan rebotando en las paredes creando una superposición caótica que dificulta la comprensión de las palabras y genera estrés auditivo constante en los ocupantes. La instalación de paneles fonoabsorbentes profesionales permite capturar la energía sonora en lugar de reflejarla, transformando la fricción de la onda sonora dentro de los materiales porosos en energía térmica infinitesimal.
Este proceso físico no solo mejora la claridad acústica, sino que reduce drásticamente el efecto cóctel, ese fenómeno por el cual las personas tienden a subir el volumen de la voz para sobreponerse al ruido de fondo, alimentando un círculo vicioso de molestia creciente. En el ámbito HoReCa, por ejemplo, un correcto tratamiento acústico determina el éxito de un local, influyendo directamente en el tiempo de permanencia de los clientes y en la percepción de la calidad del servicio. Un ambiente acústicamente cuidado comunica profesionalidad y atención al detalle, elementos que se traducen en un incremento del valor percibido de la estructura y en la mejora del rendimiento laboral del personal interno.
Además de la función técnica, los paneles modernos ofrecen ventajas significativas en términos de flexibilidad arquitectónica, actuando a menudo como divisores espaciales o elementos de mobiliario que definen la identidad visual de una oficina o una sala de espera. La capacidad de absorber el ruido se refleja positivamente también en la salud a largo plazo, previniendo la fatiga cognitiva y las cefaleas típicas de los ambientes de trabajo ruidosos. Invertir en soluciones fonoabsorbentes certificadas significa, por tanto, optar por una estrategia de prevención y optimización de los recursos humanos, garantizando un clima interno sereno y productivo que respeta los más altos estándares de confort ambiental exigidos por las modernas certificaciones de edificación y sostenibilidad.
El panorama de los paneles fonoabsorbentes es vasto y se diversifica principalmente según la tecnología de absorción y la modalidad de instalación prevista por el proyecto. Los paneles de pared representan la solución más difundida y versátil, ideales para cubrir amplias superficies e interrumpir las reflexiones laterales que perturban el campo sonoro horizontal. Estos pueden fabricarse con marcos rígidos revestidos en tejido acústico o en materiales termoconformados que permiten formas geométricas tridimensionales, aumentando la superficie expuesta a la onda sonora y mejorando la eficacia del tratamiento incluso en frecuencias medias-bajas.
Las soluciones de techo, que incluyen baffles verticales e islas horizontales, aprovechan la porción de volumen habitualmente inutilizada para obtener una corrección acústica homogénea sin ocupar espacio vital en las paredes o el suelo. Los baffles, en particular, son extremadamente eficaces en grandes ambientes industriales o centros deportivos gracias a su doble superficie expuesta, mientras que las islas ofrecen un diseño elegante y pueden integrar sistemas de iluminación LED para unir funcionalidad técnica y mobiliario luminoso.
Para los espacios dinámicos que requieren reconfiguraciones frecuentes, los paneles divisores autoportantes o los tótems acústicos ofrecen la máxima libertad operativa, permitiendo crear zonas de privacidad temporales dentro de oficinas abiertas o áreas lounge. Existen además variantes especializadas como los paneles de madera microperforada, que combinan la estética cálida del material natural con las propiedades acústicas de las perforaciones calibradas, y los paneles de fibra de poliéster reciclada, que garantizan un bajo impacto ambiental y una elevada resistencia a la humedad, haciéndolos adecuados también para comedores escolares o ambientes públicos de alto tráfico. Cada tipología está diseñada para responder a necesidades específicas de absorción, permitiendo a los proyectistas modular la intervención en función de la densidad y el espesor del material utilizado.
La selección del panel fonoabsorbente ideal no debe basarse exclusivamente en la estética, sino en una evaluación rigurosa de los parámetros técnicos relacionados con la volumetría de la sala y el tipo de actividad realizada. El criterio principal es el coeficiente de absorción acústica ($\alpha_w$), un valor comprendido entre 0 y 1 que indica la capacidad del material para disipar la energía sonora; cuanto más se acerque el valor a la unidad, mayor será la eficacia del producto. Es fundamental identificar si la problemática afecta principalmente a las frecuencias altas, típicas de la voz humana, o a las frecuencias bajas, ligadas a maquinaria o sistemas de ventilación, ya que el espesor y la densidad del panel influyen en la gama de frecuencias tratadas.
Un error común es confundir el fonoabsorción con el aislamiento acústico: los paneles fonoabsorbentes sirven para mejorar la acústica interna de una habitación, no para impedir que el ruido salga o entre del exterior. Para evitar compras erróneas, es necesario calcular la cantidad de superficie absorbente necesaria a través de la fórmula de Sabine, evitando saturar excesivamente el ambiente, lo que podría hacer que se volviera acústicamente "muerto" y poco natural. La elección debe tener en cuenta también la facilidad de mantenimiento y la resistencia de los tejidos al desgaste y a la luz solar, especialmente en oficinas muy expuestas o locales públicos donde la limpieza frecuente es necesaria para mantener los estándares higiénicos.
En contextos profesionales, la modularidad es un factor crítico: optar por sistemas que permitan ampliaciones futuras garantiza la escalabilidad de la inversión a medida que la empresa crece o cambia la disposición del mobiliario. También se debe prestar atención a la calidad de los sistemas de fijación, que deben asegurar estabilidad y seguridad a lo largo del tiempo, evitando desprendimientos accidentales que podrían comprometer la integridad de los usuarios. Evaluar el contexto de uso significa también considerar el impacto visual: en una sala de reuniones formal se preferirán tonos neutros y líneas limpias, mientras que en un área creativa se podrá jugar con colores vivos y composiciones geométricas para estimular la energía y la colaboración del equipo.
La seguridad y la fiabilidad de los materiales fonoabsorbentes están reguladas por estrictas normativas internacionales que certifican su compatibilidad con el uso en espacios públicos y profesionales. Uno de los requisitos más críticos se refiere a la reacción al fuego, disciplinada por la norma europea EN 13501-1; los paneles destinados a oficinas, escuelas y hoteles deben poseer generalmente una certificación en Clase B-s1, d0, que garantiza una baja participación en el incendio, una reducida emisión de humos y la ausencia de goteo ardiente. El uso de productos no certificados en estos ámbitos expone a los propietarios a graves responsabilidades civiles y penales en caso de inspecciones o siniestros.
Además de la seguridad contra incendios, la normativa ISO 354 establece las modalidades de medición de la absorción acústica en cámara reverberante, proporcionando datos objetivos que permiten comparar las prestaciones de diferentes fabricantes de forma transparente. Es igualmente importante verificar la conformidad relativa a las emisiones de compuestos orgánicos volátiles (VOC), especialmente para los paneles instalados en ambientes cerrados y poco ventilados. La certificación Clase A+ o la ausencia de formaldehído y fibras aerotransportadas asegura que el producto no comprometa la calidad del aire interior, protegiendo la salud respiratoria de los ocupantes a largo plazo.
En las licitaciones públicas y en los proyectos ecosostenibles, los criterios ambientales mínimos (CAM) exigen a menudo que los materiales contengan un porcentaje mínimo de materia reciclada y sean, a su vez, reciclables al final de su vida útil, promoviendo una economía circular en el sector del mobiliario técnico. El cumplimiento de estos estándares no es solo una obligación burocrática, sino una garantía de calidad constructiva que distingue las soluciones profesionales de los productos aficionados o decorativos. Asegurarse de que los paneles elegidos vayan acompañados de fichas técnicas detalladas y certificados de prueba emitidos por laboratorios acreditados es el primer paso para un diseño responsable y conforme a las leyes vigentes sobre seguridad en los lugares de trabajo.
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Los paneles fonoabsorbentes están diseñados para reducir la reverberación y el eco dentro de una habitación, mejorando la calidad del sonido interno. Por el contrario, los materiales aislantes acústicos sirven para impedir el paso del ruido entre dos ambientes distintos o hacia el exterior, actuando como una barrera mecánica a la transmisión de la energía sonora.
La cantidad depende del volumen del ambiente y de los materiales presentes, como cristales o suelos de mármol. Generalmente se recomienda cubrir una superficie equivalente al 20 o 30 por ciento de los metros cuadrados del suelo. Una asesoría técnica basada en el tiempo de reverberación actual permite calcular con precisión el número de módulos necesarios.
El posicionamiento óptimo implica la instalación de los paneles en los puntos de primera reflexión sonora en las paredes laterales y en el techo. En las oficinas es útil colocarlos a la altura del oído cerca de los puestos de trabajo o de las fuentes de ruido para interceptar inmediatamente la onda sonora y evitar que se propague al resto del ambiente.
Los modernos paneles acústicos de poliéster o revestidos de tejido técnico requieren un mantenimiento mínimo limitado a la eliminación del polvo con una aspiradora de boquilla suave. Muchos modelos son repelentes al agua y resistentes a las manchas, pero es fundamental evitar el uso de solventes agresivos que podrían dañar las fibras o comprometer las propiedades ignífugas del material.
Sí, existen diversas soluciones de instalación no invasiva, como paneles con bases autoportantes o modelos dotados de tiras adhesivas de alta adherencia específicas para superficies lisas. Estas opciones son ideales para oficinas alquiladas o edificios históricos donde no se permite intervenir de forma permanente en las estructuras de pared originales.
Los productos profesionaless están fabricados con materiales analérgicos y libres de fibras volátiles como la lana de roca no protegida. Las certificaciones sobre baja emisión de formaldehído y compuestos orgánicos volátiles garantizan que el aire interior permanezca saludable, haciéndolos aptos para el uso prolongado en escuelas, hospitales y oficinas sin ningún riesgo para las vías respiratorias.