Lunes-Viernes 9:00-13:00 / 14.00-18.00
Escalón de Kaltembach para pruebas de esfuerzo en cardiología. Tapa posicionable en 3 niveles: 60-40-50 cm. Dispositivo médico.
Rampa de 3 peldaños para rehabilitación. Altura de los escalones: 16 cm. Con pasamanos a altura fija. Opcional: plataforma.
Rampa para ejercicios de rehabilitación a 5 escalones de altura 9,5 cm. Con pasamanos a altura fija. Opcional: plataforma.
Escalera de fisioterapia con una rampa y 3 peldaños. Estructura de acero pintado. Altura del pasamanos regulable: 60 - 100 cm.
Escalera de rehabilitación de 1 tramo y 4 peldaños. Altura de un solo escalón: 13 cm. Pasamanos regulables en altura.
Escalera para fisioterapia y rehabilitación. Estructura de acero. Pasamanos con altura regulable de 70 a 97 cm.
Escalera de 3 peldaños de 16 cm de altura para ejercicios de rehabilitación. Dimensiones máximas: 124 x 75 cm. Opcional: plataforma.
Escalera de rehabilitación de 2 rampas que se puede colocar en ángulo o recta. Pasamanos regulables. Estructura de acero pintado.
Escalera de 2 rampas para rehabilitación y caminar. Se puede colocar en línea recta o en ángulo. Con 4 peldaños h.15 cm y 5 peldaños h.13 cm.
Rampa de escaleras para realizar ejercicios de rehabilitación con pasamanos regulables. Estructura de base en acero barnizado. Opcional: plataforma.
Las escaleras de rehabilitación constituyen una herramienta central en la terapia física y la reeducación funcional. Estos dispositivos están diseñados específicamente para pacientes que necesitan recuperar la capacidad de deambulación, independientemente de la causa subyacente—ortopédica, neurológica o reumatológica. La estructura modular y ajustable de las escaleras fisioterapéuticas permite adaptar los ejercicios al nivel de recuperación del paciente, favoreciendo una progresión gradual hacia la autonomía motora. Los centros de rehabilitación, residencias de mayores y centros de fisioterapia encuentran en las escaleras de rehabilitación una herramienta indispensable para organizar itinerarios terapéuticos completos y personalizados.
Las escaleras de rehabilitación ofrecen una plataforma controlada donde el paciente puede ejercitar los miembros inferiores en un entorno seguro, apoyado por pasamanos ajustables y superficies antideslizantes. La progresión del ejercicio es programable: el terapeuta puede aumentar gradualmente la altura de los peldaños, la longitud del recorrido o la dificultad general en función de la mejora funcional. Este enfoque gradual reduce el riesgo de recaídas y anima al paciente a recuperar la confianza en sus movimientos. Además, las escaleras fisioterapéuticas permiten simular obstáculos y dificultades que el paciente encontrará en su vida diaria, haciendo que la rehabilitación sea lo más realista posible. Ya se trate de un déficit postoperatorio, secuelas de un ictus, patologías reumáticas o trastornos del equilibrio, las escaleras representan el punto de partida hacia el retorno a una deambulación autónoma y funcionalmente eficaz.
Desde el punto de vista organizativo, una escalera de rehabilitación bien elegida permite optimizar el espacio disponible en la instalación terapéutica. Los modelos modulares permiten componer recorridos de rehabilitación versátiles, asociando rampas, plataformas y peldaños de diferentes alturas. El terapeuta puede así crear situaciones de entrenamiento siempre diferentes, previniendo la monotonía y manteniendo un alto nivel de participación del paciente. La solidez estructural—garantizada por el acero pintado y los peldaños de madera bilaminada—asegura durabilidad en el tiempo y facilidad de higienización, factores críticos en entornos sanitarios donde el protocolo de desinfección es riguroso. La configuración de una o dos rampas ofrece una flexibilidad adicional: las estructuras con dos rampas pueden posicionarse a 90 grados para ampliar las variantes de ejercicio o mantener un esquema lineal para espacios más compactos.
Las escaleras de rehabilitación se diferencian principalmente por el número de rampas, la altura de los peldaños y la configuración estructural. Existen modelos de rampa única, especialmente adecuados para espacios reducidos o para pacientes que inician el proceso de rehabilitación desde cero, y modelos de doble rampa que permiten una mayor libertad de diseño y la posibilidad de orientación angular. La altura de los peldaños individuales suele variar entre 9,5 y 16 centímetros, una elección que depende de las necesidades específicas del paciente y de la fase de su recuperación. Los peldaños más bajos (9–10 cm) son ideales para pacientes debilitados o en la fase inicial de rehabilitación, mientras que los peldaños más altos (15–16 cm) representan un reto progresivo para quienes avanzan en el programa terapéutico. Algunos modelos incluyen una plataforma antideslizante, un elemento que proporciona mayor estabilidad y seguridad, especialmente durante las transiciones críticas entre un nivel y otro.
La variante de madera representa una opción estética y funcional para contextos donde el paciente se beneficia psicológicamente de un entorno más natural y menos clínico. La madera de haya, manteniendo las mismas certificaciones de seguridad e higienización, aporta calidez visual al espacio de rehabilitación. Algunos modelos incluyen la posibilidad de ajustar la altura del pasamanos entre 60 y 100 centímetros, una adaptación fundamental para pacientes de diferentes estaturas o con limitaciones de movilidad específicas. La elección entre modelos con pasamanos fijo y aquellos con sistema telescópico ajustable depende de los recursos económicos de la instalación y de la variedad de casos que se pretenda tratar. Los peldaños cerrados con bordes redondeados son un estándar de calidad reconocido, ya que reducen el riesgo de tropiezos y garantizan un apoyo del pie preciso y seguro.
La selección de la escalera de rehabilitación debe partir del análisis de los casos predominantes que la instalación pretende tratar y del espacio disponible. Los centros especializados en recuperación postortopédica se benefician de las escaleras de rampa única, económicas y que ocupan poco espacio, mientras que las instalaciones más grandes y complejas aprovechan las ventajas de los modelos de rampa doble. Un criterio de decisión fundamental es evaluar el rango de altura de los peldaños ofrecido: si la instalación debe seguir a pacientes desde el inicio de la recuperación hasta las fases avanzadas, será necesario disponer de modelos con alturas variadas. La capacidad de carga del dispositivo también es crítica—comprobar que la estructura esté certificada para soportar el peso medio de la población tratada, considerando también márgenes de seguridad adecuados. La ergonomía del pasamanos merece una atención especial: un pasamanos ajustable permite personalizar el apoyo, mientras que uno fijo es ventajoso si el perfil de los pacientes es homogéneo en estatura y capacidad de agarre.
Un error común es subestimar la importancia de la superficie antideslizante: durante la fase de rehabilitación el paciente se encuentra en un estado de fragilidad motora, y cualquier deslizamiento compromete no solo la eficacia del ejercicio, sino sobre todo la seguridad. Comprobar que los materiales sean higienizables con detergentes comunes y, preferiblemente, con soluciones desinfectantes de base alcohólica, sin que ello comprometa la integridad estructural. Considere también la facilidad de movimiento de la escalera en caso de desplazamiento o reposicionamiento: algunos modelos incluyen ruedas o puntos de agarre ergonómicos. Si la instalación prevé un recorrido de rehabilitación articulado con plataformas, paralelas y espejos de postura, elegir escaleras modulares que se integren bien con los demás elementos garantiza la continuidad estética y funcional. Por último, compruebe la disponibilidad de repuestos y asistencia técnica por parte del proveedor—una escalera bien mantenida dura años y representa una inversión significativa en el capital sanitario de la estructura.
Las escaleras de rehabilitación comercializadas deben cumplir con la normativa EN ISO 12182, que define los requisitos de seguridad y rendimiento para los equipos de rehabilitación. Dicha normativa prescribe especificaciones relativas a la estabilidad estructural, la resistencia a las cargas, el acabado de las superficies de contacto y las propiedades antideslizantes. La certificación de dispositivo médico (Clase I o II según la configuración) es a menudo requerida por instalaciones públicas y privadas, garantizando la conformidad con los protocolos europeos y la trazabilidad de la producción. Los fabricantes fiables proporcionan declaración de conformidad CE, manual de instrucciones y certificados de análisis de materiales. Se debe prestar especial atención a las tolerancias de construcción: la altura de los peldaños debe variar mínimamente (±2 mm) para prevenir tropiezos debidos a incongruencias, un aspecto que suelen verificar los organismos sanitarios durante las inspecciones de conformidad.
En el ámbito de la prevención de accidentes, las normativas prevén que el pasamanos esté dimensionado de modo que el paciente pueda ejercer un agarre estable sin esfuerzos excesivos, normalmente con un diámetro de entre 3 y 5 centímetros. La distancia entre el pasamanos y la pared debe favorecer el uso de una mano sin impedir el paso, mientras que la altura debe corresponder a la altura del codo del paciente en posición erguida, generalmente entre 80 y 105 centímetros desde el suelo. Los materiales utilizados, acero inoxidable o pintado, madera tratada y componentes termoplásticos, deben estar certificados para uso alimentario o médico según el destino. La limpieza y desinfección periódicas se ven facilitadas por acabados lisos, sin ángulos agudos y por juntas selladas que impiden el estancamiento de líquidos. Las instalaciones que operan según los estándares ISO 9001 o certificaciones sanitarias regionales exigen proveedores que proporcionen documentación trazable y asistencia posventa certificada.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la más adecuada a su contexto operativo. Cada escalera de rehabilitación de nuestro catálogo ha sido seleccionada por su calidad constructiva, cumplimiento normativo y versatilidad de uso, permitiéndole organizar itinerarios terapéuticos eficaces y seguros para sus pacientes.
Las escaleras de una rampa ocupan menos espacio y son ideales para centros con superficie limitada; las de dos rampas ofrecen mayor versatilidad, permitiendo colocar la escalera en configuración lineal o angular a 90 grados, creando recorridos más complejos y adaptables a diferentes necesidades terapéuticas.
Para pacientes en fase inicial de rehabilitación se recomiendan peldaños de una altura de 9,5–10 centímetros, que representan un estímulo moderado sin fatiga excesiva. A medida que progresa la recuperación funcional, es posible aumentar gradualmente hasta los 15–16 centímetros.
Sí, las escaleras de madera bilaminada recubiertas de material antideslizante son tan higienizables como las de acero pintado, siempre que el proveedor certifique la compatibilidad con detergentes estándar y desinfectantes de base alcohólica sin comprometer la integridad estructural de la madera.
El pasamanos debe tener un diámetro de entre 3 y 5 centímetros para permitir un agarre estable, una altura de entre 80 y 105 centímetros, y una distancia a la pared que permita el agarre con una mano. Debe ser antideslizante y estar certificado para su uso en el ámbito terapéutico, con superficies lisas sin bordes afilados.
Sí, si la estructura está correctamente ensamblada siguiendo las instrucciones y equipada con pies antideslizantes o ruedas de calidad. Sin embargo, se recomiendan revisiones periódicas del apriete de los tornillos y un control visual de la estructura para mantener la estabilidad a lo largo del tiempo.
La plataforma es un elemento antideslizante que se coloca en la base de la escalera, proporcionando una zona de transición estable entre el suelo y el primer peldaño. Mejora la seguridad durante los pasos críticos, especialmente para pacientes con equilibrio precario o déficit sensoriales.
La norma de referencia es la EN ISO 12182, que define los requisitos de seguridad, estabilidad estructural, propiedades antideslizantes y acabado de las superficies para los equipos de rehabilitación. Muchos fabricantes también proporcionan la certificación de dispositivo médico de Clase I o II.
Las escaleras de rehabilitación se utilizan en ambos contextos: departamentos hospitalarios de rehabilitación, centros especializados, residencias de mayores, clínicas y centros ambulatorios de fisioterapia privada. La elección del modelo depende de los casos tratados y de las características del espacio disponible.