Lunes-Viernes 9:00-13:00 / 14.00-18.00
Paquete de 3 unidades
396,00 € IVA incl.Tajo de polietileno preparado para la fijación del ecocambio. Dimensiones: 40x40cm. Grosor: 5cm.
Paquete de 2 unidades
291,78 € IVA incl.Tajo de polietileno HDPE con cantos redondeados. Color: Blanco. Dimensiones: 40x40cm. Grosor: 8cm.
Tajo para uso profesional en polietileno con cantos redondeados. Dimensiones: 40 x 40 cm. Grosor: 15cm.
Tajo para carnicería con encimera de fibra roja. Con estante. Dimensiones: L. 400 x P. 400 x h. 900 milímetros.
Tajo para carnicería de fibra blanca con estante. Dimensiones: 400x400xh900 mm
Tajo para carnicería reversible en madera de Robinia. Dimensiones: 35 x 35 cm. Grosor: 20cm.
Tajo para carnicería con estante inferior. Estructura de acero inoxidable. Dimensiones: L. 400 x P. 400 x h. 900 milímetros.
Tajo para carnicería lastrado con fibra de polietileno de color rojo. Dimensiones: 400x400xh.900 mm
Tajo para carnicería de madera de abedul con taburete y estante. Dimensiones: L.400xP.400xh.900 mm
Tajo de polietileno completo con taburete. Altura desde el suelo: 90 cm. Dimensiones del tronco: 40 x 40 cm.
Tajo de polietileno completo con taburete de acero inoxidable. Dimensiones: 40 x 40 cm. Grosor: 8cm.
Tajo de carnicería de madera. Se puede utilizar por ambos lados. Dimensiones: 40 x 40 cm. Grosor: 20cm.
Tajo profesional h981_10 con superficie de polietileno de alta densidad (5 cm) y base de madera. Dimensiones 40x40x90 cm, ideal para higiene y estabilidad.
Tajo para carnicería con superficie de fibra de polietileno. Dimensiones: L. 500 x P. 500 x h. 950 milímetros.
Tajo de madera de robinia con patas fijas. Altura desde el suelo: 90 cm. Dimensiones del tronco: 35 x 35 x 20 cm.
Taco para carnicero con tabla de cortar de madera y polietileno. Base de acero inoxidable. Estante inferior y faldón.Dimensiones: L. 400 x P. 400 x h. 900 milímetros.
Tajo de madera y fibra blanca con estante. Dimensiones: L.400xP.400xh.900 mm
Tajo para carnicería con taburete. Dimensiones: L.500xP.500xh.900 mm
Tajo con patas fijas para carnicería. Altura desde el suelo: 90 cm. Dimensiones del tronco: 40 x 40 cm. Grosor: 20cm.
Tajo de madera de robinia con taburete. Altura total desde el suelo: 90 cm. Dimensiones del tronco: 35 x 35 x 20 cm.
Tajo de carnicería profesional con superficie de fibra de polietileno y madera (65x45 cm). Estructura estable con base de madera para uso intensivo.
Tajo profesional de carnicería en madera y polietileno de alta densidad 40x40x90 cm. Superficie híbrida para máxima higiene y estabilidad mecánica.
Tajo para carnicería reversible en madera de Robinia. Dimensiones: 50 x 50 cm.
Tajo profesional de madera de roble para carnicería, 40x40 cm con altura de 90 cm. Bloque de 25 cm y soporte integrado para una máxima estabilidad.
Tajo para carnicería de madera con estante. Dimensiones: L.400xP.400xh900 mm
Tajo de madera de robinia con taburete para carnicería y charcutería. Altura total desde el suelo: 90 cm. Dimensiones del tronco: 40 x 40 cm.
Tajo de uso profesional con taburete de aluminio. Dimensiones: 40x40cm. Grosor: 8cm.
Tajo profesional de madera de abedul y acero inoxidable, 40x40 cm. Estructura compacta, higiénica y ergonómica para carnicerías y laboratorios alimentarios.
Tajo ablandador de carne con repisa inferior, plano lateral y kit para herramientas de 10 ganchos. Dimensiones: L. 1175 x P. 565 x h. 900 mm.
Tajo de madera de robinia con patas fijas. Altura total: 90 cm. Dimensiones: 50 x 50 cm. Grosor: 20cm.
Tajo profesional h981_07 de madera maciza y polietileno 50x50x90 cm. Superficie de 25 cm para máxima estabilidad e higiene en el sector alimentario.
Tajo de carnicería profesional h981_12 en acero inoxidable y polietileno 400x400 mm. Base lastrada antivibración para cortes precisos y máxima higiene.
Tajo de carnicero profesional 40x40 cm, bloque de madera y superficie de polietileno HD, soporte inox, ideal para higiene y estabilidad en espacios reducidos.
Tajo profesional para carnicería h981_02 en madera de roble, 50x50 cm, altura 90 cm. Bloque de 25 cm con soporte integrado para máxima estabilidad.
Tajo profesional h981_05 de madera de abedul con soporte de acero inoxidable. Dimensiones 50x50 cm, espesor 25 cm, ideal para uso intensivo.
Tajo para uso profesional en madera de robinia. Altura total desde el suelo: 90 cm. Dimensiones del tronco: 50 x 50 cm.
Tajo profesional para carnicería en acero inoxidable AISI 304 (500x500 mm). Estructura soldada y encimera de polietileno de 50 mm para uso intensivo.
Tajo de carnicería de madera Robinia con taburete. Altura desde el suelo: 90 cm. Dimensiones: 40 x 40 cm. Grosor: 40cm.
Tajo profesional h981_09 con superficie de madera y polietileno (50x50 cm) sobre soporte de acero inoxidable. Ideal para trabajos intensivos en carnicería.
Tajo redondo con patas fijas ideal para carniceros. Ø50cm. Altura desde el suelo: 90 cm. Grosor: 30cm.
Tajo para carnicería de madera de Robinia con patas fijas. Altura desde el suelo: 90 cm. Diámetro: 50cm. Grosor: 40cm.
Tajo profesional en madera de roble 100x50 cm, espesor 25 cm. Estructura con soporte integrado para máxima estabilidad en carnicerías y laboratorios.
Tajo para carnicería con taburete fijo. Altura total desde el suelo: 90 cm. Dimensiones del tronco: 60 x 60 cm. Grosor: 40cm.
Tajo para carnicería con altura regulable. Dimensiones: 500x500xh1005 mm
Tajo para carnicería con patas fijas. Diámetro del tronco: 70 cm. Altura total desde el suelo: 90 cm.
Los tajos de carnicería representan una herramienta fundamental en los departamentos de procesamiento de carne, diseñados para garantizar seguridad, higiene y eficiencia durante las operaciones de corte y deshuese. Realizados en diversos materiales como madera, polietileno de alta densidad y fibra, estas herramientas están concebidas para resistir los impactos repetidos de las hojas y mantienen a lo largo del tiempo las características de superficie necesarias para el procesamiento profesional. La elección del tajo adecuado influye directamente en la calidad del trabajo, en la durabilidad del equipo y en el cumplimiento de las normativas higiénico-sanitarias vigentes en el ámbito alimentario. Un tajo bien seleccionado permite al carnicero trabajar con precisión, reduciendo la fatiga y previniendo accidentes causados por superficies deterioradas o inestables.
Un tajo de carnicería de calidad ofrece múltiples ventajas operativas que van más allá de la simple función de superficie de trabajo. La estabilidad estructural es esencial para garantizar que cada golpe de hacha sea preciso y seguro, reduciendo el riesgo de resbalones o rebotes peligrosos. Los materiales utilizados en los tajos profesionales se seleccionan específicamente para absorber los impactos sin astillarse ni degradarse, preservando así la integridad del plano de trabajo en el tiempo. En charcuterías, carnicerías de mediano y grande tamaño, así como en laboratorios de transformación de carne, la inversión en un buen tajo se traduce en un menor desgaste de las herramientas de corte, tiempos de procesamiento más cortos y una mejor ergonomía para el operador.
Además de los aspectos técnicos, el uso de tajos certificados y conformes a las normativas HACCP es fundamental para mantener los estándares higiénicos exigidos por la ley. Los tajos modernos, especialmente los de polietileno, pueden higienizarse y desinfectarse fácilmente sin absorber agua ni desarrollar microorganismos. Muchas estructuras profesionales valoran además la posibilidad de alternar entre tajos reversibles, que duplican la superficie utilizable, reduciendo así los costes de sustitución y garantizando la continuidad operativa incluso durante los mantenimientos periódicos.
La gama de tajos de carnicería disponible en el mercado se divide principalmente en tres categorías constructivas. Los tajos de madera maciza, tradicionalmente realizados en robinia, abedul o roble, representan la solución clásica caracterizada por una excelente absorción de impactos, durabilidad en el tiempo y agradabilidad táctil durante el trabajo. Estos tajos, sobre todo los reversibles con espesores entre los 15 y 20 centímetros, permiten aprovechar ambos lados antes de requerir una sustitución. Los tajos de polietileno de alta densidad (HDPE), por el contrario, ofrecen una solución moderna con mejor resistencia a la humedad, facilidad de limpieza y cumplimiento directo de las normas higiénico-sanitarias. La fibra de polietileno es ligera, no absorbe olores y no favorece la proliferación bacteriana, lo que la hace ideal para entornos donde la higiene es prioritaria.
Una tercera categoría está representada por los tajos combinados, que integran madera natural para la estructura de soporte con una superficie de trabajo de polietileno o fibra. Estos modelos aprovechan las ventajas de ambos materiales: la estabilidad y el peso de la madera aseguran una base firme, mientras que la superficie de fibra garantiza higiene y practicidad de limpieza. Existen además variantes con accesorios integrados como soportes extraíbles, estantes laterales inferiores para el depósito de utensilios, ganchos para colgar cuchillos y patas fijas de acero inoxidable. Las dimensiones estándar varían desde 35x35 centímetros para pequeños departamentos hasta 50x50 o superiores para laboratorios de alto volumen, con alturas desde el suelo generalmente fijadas en torno a los 90 centímetros para garantizar una ergonomía correcta.
La selección del tajo apropiado requiere considerar en primer lugar el volumen de procesamiento y la tipología de carnes elaboradas. Para carnicerías artesanales con volumen bajo-medio, un tajo de madera reversible de 35x35 o 40x40 centímetros representa a menudo una solución económica y fiable, especialmente si la estructura dispone de un área dedicada a la limpieza diaria. Por el contrario, laboratorios y charcuterías con alta frecuencia de procesamiento, en particular si están expuestos a controles higiénicos rigurosos, se benefician de tajos en polietileno o fibra que garantizan el cumplimiento inmediato de las normas y tiempos de sanitización reducidos. Un aspecto crítico es la evaluación de la absorción de agua: mientras que la madera natural solo puede mantenerse con un aceitado periódico, los materiales sintéticos requieren menos mantenimiento pero pueden resultar más resbaladizos si no se tratan correctamente.
Un error frecuente es subestimar la importancia de la estabilidad de la base. Los tajos dotados de patas fijas de madera maciza o estructuras pesadas de acero inoxidable garantizan un menor movimiento durante el trabajo, reduciendo la fatiga y los riesgos. Para estructuras que necesitan flexibilidad espacial, existen modelos con ruedas giratorias o bases ajustables en altura. Otro factor decisivo es la disponibilidad de accesorios compatibles: si el departamento utiliza muchos utensilios, la presencia de ganchos, barras porta-cuchillos o estantes inferiores se convierte en una ventaja significativa. Finalmente, es importante verificar si el tajo seleccionado es reversible y cuál es el espesor útil de la superficie de trabajo: los tajos más gruesos aseguran una mayor longevidad, mientras que los formatos más compactos pueden ser suficientes para operaciones ligeras o para estructuras con limitaciones de espacio.
La legislación española y europea impone estándares específicos para los equipos destinados al contacto con alimentos, en particular para los tajos y las superficies de trabajo utilizados en carnicería. Las normas principales son el Reglamento UE 1935/2004 relativo a los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos, así como el Reglamento CE 852/2004 relativo a la higiene de los productos alimenticios. Estos reglamentos establecen que los materiales utilizados deben ser atóxicos, inertes, fáciles de limpiar e higienizar, además de resistentes al deterioro que podría suponer la liberación de sustancias nocivas. Los tajos de madera natural, para ser conformes, deben obtenerse de especies apropiadas (como la robinia) y no pueden contener barnices o tratamientos químicos peligrosos para los alimentos; además, deben ser aceitados periódicamente con aceites alimentarios idóneos y sometidos a controles visuales para verificar la ausencia de grietas o moho.
Los tajos de polietileno y materiales sintéticos deben poseer certificaciones específicas que acrediten la compatibilidad alimentaria, a menudo indicadas por las siglas "FDA" (Food and Drug Administration) o equivalentes europeas. Las estructuras de soporte en acero inoxidable deben cumplir con estándares de calidad que garanticen la ausencia de corrosión y de liberación de partículas metálicas. A nivel procedimental, el sistema HACCP exige que los tajos se sometan a ciclos de limpieza y desinfección documentados, con una frecuencia proporcionada al riesgo microbiológico y a la tipología de procesamiento. Muchas autoridades locales imponen además controles periódicos de los equipos; por este motivo, es aconsejable conservar la documentación de conformidad proporcionada por el proveedor y registrar los ciclos de mantenimiento. El uso de tajos no conformes expone a la empresa a riesgos sanitarios y a consecuencias legales significativas, razón por la cual la compra a proveedores certificados y la adopción de prácticas de mantenimiento rigurosas son inversiones esenciales.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la que mejor se adapte a su contexto operativo, considerando las necesidades específicas de higiene, volumen de procesamiento y espacios disponibles en su establecimiento.
Los tajos de madera maciza absorben los impactos de forma natural y ofrecen un mejor agarre durante el trabajo, pero requieren un aceitado periódico y controles visuales para detectar grietas. Los de polietileno son hidrófugos, fáciles de higienizar y cumplen directamente con las normas alimentarias, aunque pueden resultar más resbaladizos si no se tratan adecuadamente.
Los tajos reversibles de madera permiten utilizar ambos lados antes de la sustitución, duplicando teóricamente su vida útil. Sin embargo, la durabilidad depende de la frecuencia de uso, la calidad del material y el mantenimiento correcto. Un tajo de madera de buena calidad, bien cuidado, puede durar incluso 3-4 años con un uso intenso.
La altura estándar es de 90 centímetros, considerada ergonómica para la mayoría de los operadores adultos. No obstante, algunos proveedores ofrecen tajos con altura regulable o a medida para adaptarse a necesidades específicas. Una altura incorrecta puede causar fatiga en la espalda e influir en la precisión del corte.
Un tajo bien construido es versátil y apto para trabajar carnes rojas, blancas y caza. La elección depende principalmente del volumen total de procesamiento y de los espacios disponibles, no del tipo de carne. Sin embargo, los laboratorios muy especializados pueden preferir dedicar tajos diferentes a producciones específicas para reducir contaminaciones cruzadas.
Después de cada uso, el tajo debe lavarse con agua caliente y jabón alimentario, cepillarse para eliminar residuos, secarse completamente y posteriormente tratarse con una solución desinfectante adecuada (a base de cloro o ácido peracético, respetando las dosis recomendadas). Periódicamente debe renovarse el tratamiento protector con aceite alimentario conforme a las normativas.
Las patas fijas de madera maciza o acero inoxidable ofrecen una estabilidad superior y un menor movimiento durante el procesamiento, reduciendo riesgos y fatiga. Los tajos sobre ruedas son más flexibles para el desplazamiento, pero pueden resultar menos estables si las ruedas no son bloqueables o si el peso no es el adecuado.
Sí, los tajos de carnicería son utilizables también en laboratorios de transformación y charcuterías. No obstante, para estas últimas aplicaciones, modelos específicos con dimensiones mayores (50x50 cm o superiores) y a veces con estantes inferiores adicionales pueden resultar más eficientes, dependiendo del volumen y del tipo de procesamiento.
Para usos intensivos, se recomienda un espesor mínimo de 15-20 centímetros, especialmente si es de madera. Los tajos más delgados (8-10 cm) son aceptables para volúmenes moderados o uso esporádico. Los espesores mayores garantizan una mejor absorción de impactos y una mayor longevidad, reduciendo la necesidad de sustituciones frecuentes.