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Casita de juegos exterior para niños. Material: madera. Dimensiones: L. 105 x P. 110 x h. 130 cm.
Casita de juegos para parque infantil. Material: madera. Dimensiones: L. 130 x P. 130 x h. 155 cm.
Casita de juegos en forma de cabaña india fabricada en polietileno resistente y acero con recubrimiento en polvo, con puerta de acceso. Dimensiones: L. 1,25 x P. 1,25 x h. 1,42 m.
Casita de juegos infantil para zonas de juego al aire libre. Material: madera. Dimensiones: L. 120 x P. 131 x h. 172 cm.
Casita de juegos para parque infantil fabricada en aleación de aluminio y bilaminado laminado HPL. Dimensiones: L. 130 x P. 130 x h. 155 cm.
Casita para escuelas y guarderías. Material: madera. Dimensiones: L. 131 x P. 222 x h. 172 cm.
Cabaña de madera para zonas de juego al aire libre. Dimensiones: L. 202 x P. 198 x h. 175 cm.
Casita de juegos de madera maciza de pino sueco, tratada para resistir a la intemperie y a los rayos UV. Equipada con una abertura de entrada y 3 paneles de mostrador, es ideal para parques públicos y escuelas. Dimensiones: An 116 x Pr 122 x Al 189 cm.
Casita de juegos para parque infantil. Material: madera. Dimensiones: L. 172 x P. 180 x h. 200 cm.
Casita de juegos para niños con panel de juego de tres en raya. Material: madera. Dimensiones: L. 219 x P. 228 x h. 168 cm.
Cabaña de madera de pino silvestre con certificación FSC y PEFC, tratada para resistir la intemperie y el desgaste con el paso del tiempo. Ideal para parques públicos, escuelas y áreas de juego equipadas. Dimensiones: L. 194 x P. 187 x h. 192 cm.
Cabaña de madera para parque infantil. Dimensiones: W211 x D200 x H174 cm.
Casita de madera maciza de pino sueco, resistente a la intemperie y a los rayos UV. Equipado con una entrada, mostrador de venta de 3 paneles y encimera, es perfecto para parques públicos y escuelas. Dimensiones: L. 116 x P. 122 x h. 189 cm.
Casita de juegos de madera maciza de pino sueco, tratada para resistir a la intemperie y a los rayos UV. Estructura segura y conforme a la norma EN 1176, ideal para parques infantiles. Dimensiones: L. 116 x P. 122 x h. 189 cm.
Casita de juegos infantil inclusiva en forma de seta de madera laminada tratada en autoclave clase IV, polietileno y acero con recubrimiento de polvo. Dimensiones: L. 1,30 x P. 1,48 x h.1,66 m, peso 291 kg.
Casita de juegos para parque infantil fabricada en madera tratada en autoclave de clase IV y madera laminada, con tejado a dos aguas, banco interior y mostrador de juegos. Dimensiones: L. 1,80 x P. 1,53 x h. 1,80 m.
Casita de aluminio para parque infantil. Dimensiones: L. 219 x P. 228 x h. 168 cm.
Cabaña de madera de pino silvestre certificada FSC y PEFC, tratada en autoclave para resistir a la intemperie y a la humedad. Ideal para parques públicos, escuelas y áreas de juego equipadas. Dimensiones: L. 181 x P. 245 x h. 209 cm.
Las casitas para parques infantiles representan elementos fundamentales en el equipamiento de áreas lúdicas dedicadas a los niños, tanto en contextos públicos como privados. Estos espacios de juego en miniatura favorecen el desarrollo de la socialización, estimulan la creatividad a través de juegos de rol y permiten a los pequeños explorar entornos protegidos donde experimentar la independencia. Una casita bien diseñada se convierte en el corazón de cualquier parque infantil, transformándose en una base secreta, tienda, hospital o cualquier otro lugar que la imaginación de los niños pueda concebir. La elección del material, las dimensiones y los acabados determina la durabilidad en el tiempo, la seguridad de uso y el atractivo estético de la instalación.
En el sector del mobiliario urbano para parques, las casitas se distinguen por su versatilidad aplicativa: se utilizan en escuelas infantiles, guarderías, parques públicos, comunidades recreativas y áreas de juego equipadas en estructuras hosteleras. Cada modelo está concebido para resistir a la intemperie, a los rayos UV y al desgaste derivado del uso intenso, garantizando una larga vida útil con el mantenimiento adecuado.
Una casita para parque infantil ofrece beneficios que van más allá del simple entretenimiento. Desde el punto de vista pedagógico, estos entornos delimitados y acogedores reducen la ansiedad en los niños más pequeños e introvertidos, proporcionando un espacio donde sentirse seguros mientras juegan con sus compañeros. El valor didáctico es notable: los juegos de rol dentro de las casitas desarrollan capacidades de resolución de problemas, lenguaje, empatía y cooperación. Además, ofrecen protección temporal del sol y de las inclemencias ligeras, permitiendo a los niños jugar durante gran parte del día sin interrupciones.
Desde el punto de vista operativo, las casitas son elementos que completan la oferta recreativa de una instalación, aumentando su atractivo y el tiempo medio de permanencia de los visitantes. En guarderías y escuelas infantiles, se convierten en herramientas pedagógicas reconocidas, mientras que en los parques públicos representan un valor añadido que mejora la calidad del uso del espacio. Su presencia también señala una atención a las necesidades de los niños más jóvenes, un elemento cada vez más valorado por las familias al evaluar una instalación recreativa.
El mercado ofrece casitas de madera, madera laminada tratada en autoclave, aluminio con revestimientos de polietileno y combinaciones híbridas de estos materiales. Las casitas de madera maciza de pino sueco o silvestre representan la solución tradicional más robusta: la madera ofrece aislamiento térmico natural, una estética cálida y acogedora, además de buenas propiedades acústicas. Las versiones en madera laminada tratada en autoclave clase IV garantizan una resistencia superior a los agentes atmosféricos y una mayor longevidad en comparación con la madera tradicional. Las casitas de aluminio con revestimientos de polietileno son más ligeras, adecuadas para contextos donde se requiere un mantenimiento mínimo y una limpieza frecuente. Las cabañas en forma de hongo o tipi representan variantes estéticas que añaden valor visual al área de juegos.
En cuanto a las dimensiones, el catálogo abarca desde modelos compactos (aprox. 105 x 110 cm de base) ideales para espacios pequeños, hasta casitas de dimensiones generosas (más de 200 cm de largo) que acogen a varios niños simultáneamente. Algunos modelos incluyen mobiliario interior como bancos, mostradores de juego o paneles interactivos, mientras que otros son estructuras de armazón vacío. Las casitas inclusivas, diseñadas para permitir el acceso a niños con movilidad reducida, representan una categoría específica con rampas de acceso y espacios interiores adecuados. La elección de la tipología depende del contexto de uso, del espacio disponible, del presupuesto y del tipo de uso previsto.
La selección de la casita correcta comienza con la evaluación del espacio disponible: medir el largo, ancho y alto del área designada, considerando también el espacio circundante para permitir la supervisión y la circulación de los niños. Posteriormente, es necesario definir la edad objetivo de los pequeños usuarios, ya que las casitas más grandes están indicadas para niños de 3 a 10 años, mientras que los modelos compactos se dirigen a rangos de edad más jóvenes. El material representa la elección crítica: si la casita estará expuesta directamente a la intemperie, la madera tratada en autoclave o el aluminio son preferibles a la madera no tratada. En zonas con alta humedad o lluvias frecuentes, las soluciones híbridas con aluminio y polietileno requieren menos mantenimiento.
También se debe evaluar el número de niños que utilizarán simultáneamente la casita: los modelos pequeños acogen de 4 a 6 niños, mientras que las cabañas más grandes permiten de 8 a 12. La disponibilidad de mobiliario interior (bancos, mostradores) es un factor que influye en la versatilidad de uso y en el atractivo lúdico. Un error común es subestimar la necesidad de anclaje al suelo: todas las casitas deben fijarse firmemente por motivos de seguridad. Por último, es fundamental verificar la conformidad con las normativas EN 1176, que regulan la seguridad de los equipos de juego, garantizando estructuras libres de bordes afilados, superficies antibacterianas y una resistencia mecánica adecuada.
La normativa europea EN 1176 representa la referencia obligatoria para la seguridad de los juegos de parque, incluidas las casitas. Esta norma especifica requisitos constructivos, pruebas de resistencia, distancias de seguridad y zonas de caída. Todos los materiales deben cumplir con las directivas sobre seguridad química: la madera no puede contener pinturas tóxicas, mientras que los metales deben estar libres de bordes cortantes y debidamente tratados contra el óxido. Los requisitos básicos incluyen la resistencia mecánica de la estructura, la estabilidad en condiciones de carga extrema, la ausencia de partes móviles que puedan atrapar dedos o ropa, y la conductividad eléctrica en el caso de estructuras metálicas.
Además, la casita debe tener una apertura de entrada lo suficientemente amplia para permitir el acceso a niños con discapacidades motoras, según las directrices inclusivas. El terreno de la cimentación debe garantizar una caída libre menor de 2 metros, mientras que las superficies absorbentes (arena, virutas de goma certificadas) deben protegerlo. Las casitas instaladas en escuelas y guarderías están sujetas a controles periódicos anuales y mantenimiento programado. La documentación técnica, el certificado de conformidad CE y las instrucciones de mantenimiento deben acompañar siempre la compra de una casita nueva, garantizando la trazabilidad y la responsabilidad del fabricante.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la que mejor se adapte a su contexto operativo, evaluando materiales, dimensiones, funcionalidades y requisitos normativos específicos de su situación.
Una casita para parques infantiles es una estructura en miniatura donde los niños pueden jugar, socializar y desarrollar capacidades creativas a través del juego de rol. Representa un espacio protegido que favorece la independencia, la interacción entre iguales y estimula la imaginación en contextos lúdicos controlados y seguros.
La madera maciza tratada, la madera laminada en autoclave clase IV y el aluminio con revestimientos de polietileno garantizan durabilidad. La madera tratada ofrece estética natural y aislamiento, mientras que el aluminio requiere un mantenimiento reducido. La elección depende del clima local y del presupuesto de mantenimiento disponible.
Las casitas compactas de aproximadamente 105x110 cm son ideales para espacios reducidos y niños pequeños, mientras que los modelos de más de 200 cm de largo acogen a más niños y una mayor variedad de juegos. La elección depende del espacio disponible, del número de usuarios simultáneos y de la edad objetivo del público.
La madera tratada ofrece una estética superior y aislamiento térmico natural, ideal para parques públicos y escuelas. El aluminio es más ligero, permite una limpieza frecuente sin deteriorarse y es preferible en zonas muy lluviosas o húmedas donde el mantenimiento debe ser mínimo.
Sí, el anclaje es obligatorio por razones de seguridad estructural, según la normativa EN 1176. Todas las casitas deben fijarse firmemente al suelo mediante postes, tornillos de cimentación o sistemas de anclaje certificados para evitar vuelcos durante el uso intenso.
Verifique la presencia del certificado de conformidad CE, la documentación técnica EN 1176 y las instrucciones de mantenimiento proporcionadas por el fabricante. Compruebe que la estructura no tenga bordes afilados, que los materiales no contengan sustancias tóxicas y que la fijación sea adecuada para el terreno específico.
La normativa EN 1176 exige una zona de seguridad mínima alrededor de la casita. Generalmente, es aconsejable mantener al menos 2-3 metros de distancia de otros equipos de juego, obstáculos fijos y del borde de la zona de caída libre, garantizando una supervisión fácil por parte de los adultos.
Sí, las casitas inclusivas incluyen rampas de acceso con pendiente suave, aberturas de entrada amplias, espacios interiores sin obstáculos y mobiliario accesible desde una posición sentada. Permiten que los niños con movilidad reducida jueguen junto a sus compañeros en un entorno inclusivo y adecuado.