Lunes-Viernes 9:00-13:00 / 14.00-18.00
Lavabo esférico en acero inoxidable AISI 304 con orificio central. Dimensiones: Øexterior 235 x h. 115 mm.
Lavabo circular en acero inoxidable AISI 304 con desagüe central. Dimensiones: Øexterior 275 x h. 125 mm.
Lavabo esférico en acero inoxidable AISI 304 con desagüe central. Dimensiones: Øexterior 290 x h. 125 mm.
Lavabo circular en acero inoxidable AISI 304 Dimensiones: Øexterior 390 x h. 125 mm. Orificio de drenaje central.
Lavabo para baños públicos en acero inoxidable AISI 304 con orificio central. Dimensiones: Øexterior 340 x h. 150 milímetros.
Lavabo esférico en acero inoxidable AISI 304 con orificio central. Dimensiones: Øexterior 390 x h. 150 mm.
Lavabo circular de acero inoxidable AISI 304. Orificio de drenaje descentrado. Dimensiones: Øexterior 330 x h. 143 mm.
Lavabo de acero inoxidable AISI 304 para baños públicos. Desagüe central. Dim: Øexterno 455 x h. 160 mm.
Lavabo redondo de acero inoxidable. Dimensiones: 21x30x32cm
Lavabo de acero inoxidable AISI 304 con orificio de desagüe descentrado. Dimensiones: Øexterior 385 x h. 156 mm. Circular.
Lavabo de acero inoxidable para fijar a pared. Con orificio para grifo Ø35 mm. Dimensiones: L56 x P42 x H16 cm.
Lavabo circular de acero inoxidable AISI 304. Orificio de drenaje central. Dimensiones: Øexterior 480 x h. 160 mm.
Lavabo circular de acero con superficie interior mate. Dimensiones: Ø exterior 290 mm x P.120 mm.
Lavabo circular de acero inoxidable AISI 304 con orificio de desagüe descentrado. Dimensiones: Øexterior 440 x h. 163 milímetros.
Lavabo redondo de acero inoxidable. Instalación: montado en la pared.
Lavabo de acero inoxidable AISI 304 de forma ovalada. Dimensiones: 400 x 350 x 120 mm
Lavabo de acero inoxidable en forma de concha. Disponible en diferentes acabados.
Lavabo de acero inoxidable con efecto cepillado mate. Diámetro exterior: Ø 390 mm.
Fregadero rectangular de acero inoxidable. Disponible en dos acabados diferentes.
Lavabo rectangular en acero inoxidable AISI 304 Dimensiones: L.500xP.445xh.133 mm.
Lavamanos redondo sin grifo. Acabado brillante.
Lavabo redondo. Material: Acero inoxidable. Sin grifo.
Lavabo con cubeta ovalada para instalar en pared, con orificio de rebosadero y alzada. Material: acero inoxidable AISI 304 satinado.
Lavabo de acero inoxidable para personas con discapacidad. Dimensiones: L.650xP.540xh.156 mm. Con par de estantes fijos.
Lavabo rectangular para baños públicos equipado con orificio de rebose y orificio de grifería. Material: acero inoxidable AISI 304 satinado.
Lavabo de acero inoxidable AISI 304 en forma de concha. Dimensiones: 550x450x156 mm
Lavabo angular de acero inoxidable AISI 304. Dimensiones: 360 x 360 x 208 mm.
Fregadero de acero inoxidable, antideslizante, acabado satinado. Dimensiones: h.165xL.600xP.460 mm
Lavabo de acero inoxidable con jabonera perfilada. Dimensiones: L.560 x P.420 x Atural.155 mm
Lavabo rectangular de acero inoxidable AISI 304. Dimensiones. Dimensiones: 610 x 463 x 150 mm
Lavamanos de pared de acero inoxidable. Acabado brillante.
Lavabo en forma de concha de acero inoxidable. Dimensiones: L:550xP.450xh.425 mm
Lavabo de concha en acero inoxidable con estantes. Para fijar a la pared. Completo con racor para fijación del desagüe.
Lavabo de acero inoxidable AISI 304, con forma apta para minusválidos.
Lavabo esquinero de acero inoxidable AISI 304 con agujero para grifo y agujero para rebosadero. Fijación: a pared.
Lavabo indicidual de acero inoxidable antivandálico. Accesible para personas con discapacidad.
Los lavabos de acero inoxidable representan la solución estándar para entornos donde la higiene, la durabilidad y la facilidad de mantenimiento son prioritarias. El acero inoxidable AISI 304, utilizado en la mayoría de los productos disponibles, ofrece una resistencia excepcional a la corrosión, a los agentes químicos y al desgaste mecánico diario. Estos lavabos tienen una amplia aplicación en baños públicos, centros sanitarios, comunidades residenciales, cocinas profesionales y entornos industriales. La elección de este material garantiza una inversión duradera en el tiempo, reduciendo los costes de sustitución y mantenimiento extraordinario.
La elección de un lavabo de acero inoxidable conlleva ventajas tangibles en múltiples aspectos. En primer lugar, la resistencia a la corrosión es prácticamente absoluta: a diferencia del acero al carbono, el inoxidable no se oxida ni siquiera en ambientes húmedos o sujetos al contacto frecuente con agua y detergentes agresivos. La superficie lisa y no porosa impide la acumulación de bacterias y microorganismos, un factor crítico para centros sanitarios, comunidades asistenciales y hostelería profesional. La higienización se realiza con extrema sencillez mediante una limpieza básica con agua y detergentes neutros, sin necesidad de tratamientos especiales o productos costosos. Desde el punto de vista estético, el acero inoxidable mantiene a lo largo del tiempo un aspecto ordenado y profesional, disponible en diferentes acabados que van desde el brillo pulido hasta el satinado cepillado, adaptándose así a contextos arquitectónicos variables.
En el plano operativo, los lavabos de inoxidable se distinguen por la practicidad en la gestión de los desagües y la compatibilidad con sistemas de drenaje estándar. Muchos modelos están equipados con un orificio central o descentrado para facilitar la instalación de sifones, rebosaderos y válvulas de desagüe. La versatilidad constructiva permite integrar estos productos tanto en instalaciones de pared como sobre superficies planas, haciendo que la configuración del espacio sea más flexible. La ausencia de mantenimiento preventivo, en comparación con otros materiales, se traduce en una reducción significativa de los costes operativos para instalaciones que gestionan numerosos usuarios o altos volúmenes de uso diario.
El catálogo de lavabos de acero inoxidable se divide en diversas geometrías y dimensiones, respondiendo a las necesidades específicas de diferentes contextos operativos. Los lavabos circulares, disponibles en diámetros que varían de 235 mm hasta 480 mm, representan la solución más compacta y están especialmente indicados para baños públicos con espacios limitados o para instalaciones sobre columnas específicas. Estos modelos mantienen un perfil minimalista, facilitando la limpieza perimetral y el mantenimiento de los accesorios de desagüe. Los lavabos rectangulares, con dimensiones típicamente comprendidas entre 500x445 mm y 610x463 mm, ofrecen una mayor superficie de trabajo y se prestan bien para la instalación en línea en instalaciones con gran afluencia de usuarios. Garantizan una practicidad superior durante las operaciones de lavado de manos, especialmente en entornos donde varias personas deben acceder simultáneamente.
Una categoría específica incluye los lavabos de concha, caracterizados por una geometría contorneada que favorece la recogida y el flujo del agua, disponibles con variantes como el cubresifón integrado o frontales decorativos. Los lavabos ovalados y angulares representan soluciones arquitectónicas más sofisticadas, ideales para entornos donde el elemento del baño debe integrarse con decisiones de diseño particulares. Algunos modelos incluyen accesorios como jaboneras integradas, estantes fijos para personas con discapacidad o orificios para grifos y rebosadero pretaladrados, reduciendo los tiempos de instalación. Los acabados disponibles van desde el brillo pulido, que resalta el aspecto estético, hasta el satinado cepillado, que ofrece mayor tolerancia visual a las huellas dactilares y residuos de cal.
La selección del lavabo de acero inoxidable apropiado requiere evaluar con atención diversos criterios técnicos y contextuales. El primer elemento a considerar es el espacio disponible: los ambientes reducidos se benefician de modelos circulares compactos, mientras que las superficies amplias permiten aprovechar las mayores dimensiones de los lavabos rectangulares. En segundo lugar, es fundamental definir el flujo de usuarios esperado y el número de accesos simultáneos: las instalaciones con gran afluencia requieren lavabos con una superficie de trabajo generosa y desagües eficientes. La elección entre instalación de pared o sobre soporte independiente influye en la configuración del sistema y debe alinearse con la infraestructura disponible y los estándares de construcción de la instalación.
Un aspecto técnico determinante es el tipo de desagüe requerido: muchos lavabos presentan un orificio central, adecuado para la mayoría de las instalaciones estándar, mientras que otros disponen de desagüe descentrado, preferible en configuraciones particulares. La presencia de orificio de rebosadero es esencial en entornos donde el riesgo de desbordamiento es significativo, especialmente si el sistema de desagüe es propenso a obstrucciones ocasionales. El acabado superficial representa una elección entre estética y practicidad: el brillo pulido ofrece una impresión de limpieza visual pero requiere limpiezas frecuentes para mantener su aspecto; el satinado cepillado es más tolerante y, en cualquier caso, perfectamente higiénico. Para instalaciones dedicadas a personas con movilidad reducida, se recomienda optar por modelos que incluyan estantes de apoyo o altura regulable, reduciendo el riesgo de caídas accidentales y mejorando la accesibilidad general.
Los lavabos de acero inoxidable para entornos públicos y profesionales están sujetos a una serie de normativas técnicas e higiénico-sanitarias que regulan su construcción, instalación y uso. El estándar principal a nivel internacional es la norma EN 12480, que define las especificaciones técnicas y los criterios de seguridad para aparatos sanitarios de acero inoxidable utilizados en baños públicos y colectividades. Esta norma prescribe el grado de inoxidabilidad mínimo del material (típicamente AISI 304 para aplicaciones estándar), las pruebas de resistencia a la corrosión, los requisitos de suavidad de las superficies internas y externas, y las tolerancias dimensionales. Además, si el lavabo forma parte de una instalación de fontanería completa, debe cumplir con las normativas UNI EN 806 relativas a la calidad del agua y la compatibilidad con los sistemas de distribución.
Desde el punto de vista higiénico-sanitario, los centros hospitalarios, residencias de ancianos y centros dedicados a usuarios con inmunodeficiencia están sujetos a estándares de diseño y mantenimiento más rigurosos, a menudo definidos por directrices regionales o nacionales específicas. La facilidad de limpieza y desinfección es un requisito transversal: los lavabos deben presentar superficies lisas, sin ángulos agudos, nichos o salientes que puedan favorecer la acumulación de suciedad o biopelículas. La durabilidad de la fijación y la ausencia de elementos con movimiento no controlado son condiciones imprescindibles en contextos de baños públicos de gran afluencia. Algunos clientes requieren documentación de conformidad CE o certificaciones específicas emitidas por organismos de control europeos, garantía de la calidad constructiva y de la trazabilidad del producto en el tiempo.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la que mejor se adapte a su contexto operativo. El catálogo incluye más de 37 variantes diferenciadas por forma, tamaño, acabado y configuración de los desagües, con precios competitivos y entregas dedicadas a instalaciones públicas y privadas.
El AISI 304 es la composición estándar para entornos no corrosivos: contiene aproximadamente un 18% de cromo y un 8% de níquel, ofreciendo un excelente equilibrio entre resistencia a la corrosión y coste. Otros grados como el AISI 316 incluyen molibdeno y se recomiendan solo para entornos marinos o con exposición frecuente a cloruros. Para baños públicos e instalaciones interiores, el AISI 304 es plenamente suficiente.
Los modelos circulares de mayor diámetro (380-480 mm) permiten un flujo de usuarios discretamente elevado. Sin embargo, en instalaciones donde acceden más de cien personas al día simultáneamente, es preferible instalar lavabos rectangulares en línea o multiplicar los puntos de suministro, distribuyendo la carga.
El acabado satinado cepillado solo requiere una limpieza periódica con agua y detergente neutro, evitando productos abrasivos o ácidos fuertes. Una vez al mes, es recomendable aplicar un aceite protector específico para acero inoxidable satinado con el fin de mantener el aspecto uniformemente mate y prevenir la formación de manchas.
Sí, siempre que la fijación incluya soportes de acero inoxidable certificados para la carga prevista del lavabo lleno de agua. Es indispensable realizar una inspección previa para evaluar la capacidad de carga de la superficie y la alineación vertical, garantizando así la correcta evacuación del agua y la estabilidad estructural.
Un lavabo sin accesorios pretaladrados requiere unas 2-3 horas de mano de obra cualificada (fontanero) para la fijación, la conexión de los desagües y la prueba de funcionamiento. Los modelos con orificio pretaladrado para el grifo reducen el tiempo a 1-2 horas, dependiendo de la complejidad de la instalación existente.
Absolutamente sí. En contextos de restauración profesional, los lavabos de acero inoxidable son la solución preferida para el lavado de manos del personal y de los utensilios. El material resiste los agentes detergentes alcalinos y ácidos utilizados en la sanificación alimentaria, garantizando higiene y longevidad.
La mayoría de los fabricantes ofrecen una garantía de 2 a 5 años contra defectos de fabricación y perforación accidental de la cubeta. Los daños derivados de una instalación incorrecta, impactos mecánicos o uso no conforme al previsto están generalmente excluidos de la cobertura.
La capacidad de desagüe depende principalmente del diámetro del tubo conectado al sifón (normalmente 32 o 40 mm) y de la altura de instalación. Para aplicaciones estándar en baños públicos, un desagüe de 32 mm es suficiente; por encima de 100 usuarios/hora es aconsejable verificar con el fontanero que el sistema de desagüe general no cree cuellos de botella.