Lunes-Viernes 9:00-13:00 / 14.00-18.00
Aparcabicicletas de bloque de hormigón de una sola pieza. Disponible en versiones de una o dos plazas. Peso: 76 Kg. Dimensiones mínimas mm 450 x 600 x h.230.
Aparcabicicletas de chapa de acero. Disponible en versiones de 3, 4, 5 ó 6 espacios. Color gris micáceo.
Aparcabicicletas con soporte de hormigón y estructura de acero galvanizado. 2 aparcabicicletas para uso doble frontal. Peso 70Kg. Dimensiones mm 500x600x420h
Aparcabicicletas desmontable de acero galvanizado y soportes de hormigón. Disponible en 2,3,4,5 plazas y en diferentes acabados. Dimensiones mm 1060 x 480 x h.450.
Aparcabicicletas de 5 plazas para mobiliario urbano. Material: acero. Dimensiones: L203 x P85 x H85 cm.
Aparcabicicletas de pie para doble fachada con laterales de hormigón. Disponible con 4,6,8,10 plazas y en diferentes acabados. Dimensiones mínimas mm 1060 x 480 x 450h.
Aparcabicicletas de doble frontal en acero galvanizado con laterales arqueados decorados. Disponible en varios colores y en versión de 4,6,8 y 10 plazas. Dimensiones mínimas 830x520x480h mm
Portabicicletas extraíble en acero galvanizado. Color gris micáceo. Soportes de hormigón. Disponible con 10, 12, 14 asientos de doble frente. Dimensiones mínimas mm 2340x550x400h
Aparcabicicletas desmontable de doble frontal con soportes laterales de hormigón. Acabado gris micáceo. Disponible con 10, 12 y 14 plazas para bicicletas. Dimensiones mín. 2600 x 750 x 400h.
Aparcabicicletas con soportes para anclar el cuadro. Estructura de acero galvanizado desmontable y ajustable, para atornillar. Dimensiones: mm 2150 x 500 x h.720. Fabricado en Italia.
Aparcabicicletas de cinco plazas con rótulo publicitario neutro de PVC y bridas para la protección antirrobo de las bicicletas. Dimensiones: mm 2150x500x1450. Producto italiano.
Aparcabicicletas bifrontal de desarrollo vertical de acero galvanizado y pintado, con rótulo publicitario neutro de PVC. Dimensiones: mm 2150x1000x1450h. Producto italiano.
Los aparcabicicletas representan una solución estructural esencial en los espacios públicos, las zonas residenciales y los entornos urbanos donde la movilidad sostenible adquiere una importancia creciente. Estos dispositivos garantizan el estacionamiento seguro y ordenado de las bicicletas, protegiéndolas de daños accidentales y robos mediante geometrías diseñadas para un anclaje correcto. La elección del aparcabicicletas influye directamente en la funcionalidad del espacio, en la experiencia del usuario ciclista y en la gestión de flujos, convirtiendo la selección correcta en un elemento estratégico para administraciones públicas, gestores de instalaciones hoteleras y responsables de comunidades.
La variedad de soluciones disponibles permite adaptar el mobiliario urbano a necesidades específicas: desde la capacidad de plazas hasta el tipo de anclaje, desde el material de construcción hasta la resistencia antivandálica. Cada configuración responde a lógicas de diseño urbano, comodidad del usuario y durabilidad en el tiempo, considerando factores como la exposición a los agentes atmosféricos, la facilidad de mantenimiento e integración estética con el entorno. La calidad constructiva influye en los costes de sustitución y gestión del patrimonio público, haciendo importante evaluar no solo el precio inicial sino el valor total de la inversión.
La instalación de aparcabicicletas en espacios públicos y semipúblicos reduce significativamente los riesgos de robo y daños a los vehículos, elemento que influye positivamente en la propensión de los ciudadanos a utilizar la bicicleta como medio de transporte diario. Un aparcabicicletas bien diseñado facilita el estacionamiento rápido, minimiza la ocupación de espacios inadecuados y crea orden visual en los entornos, contribuyendo al decoro urbano. Estaciones de tren, parkings para bicicletas, centros comerciales, escuelas y oficinas públicas se benefician de la disponibilidad de plazas dedicadas, ya que la gestión ordenada del estacionamiento también incide en la prevención de conflictos con otros usuarios de la vía y en la reducción de obstáculos para el paso peatonal.
Desde el punto de vista de la sostenibilidad, los aparcabicicletas fomentan los desplazamientos respetuosos con el medio ambiente, representando una inversión en infraestructura ligera y reversible en comparación con otras soluciones de movilidad. La facilidad de anclaje de la bicicleta mediante geometrías específicas reduce los tiempos de estacionamiento y aumenta la percepción de seguridad, factores determinantes especialmente en contextos donde el ciclismo está todavía en fase de desarrollo. Los gestores de establecimientos hoteleros, aparcamientos y comunidades residenciales encuentran en los aparcabicicletas una herramienta económica para mejorar la accesibilidad y la oferta de servicios, incrementando el atractivo de la estructura sin inversiones inmobiliarias significativas. El mantenimiento ordinario es mínimo, limitándose a controles periódicos de integridad y tareas de limpieza.
Los aparcabicicletas se diferencian principalmente por su configuración geométrica, material constructivo y método de anclaje al suelo. Los modelos de una sola cara están diseñados para entornos con espacio limitado, ocupando solo una superficie frontal y acogiendo típicamente de 1 a 3 bicicletas; esta solución es ideal para aceras estrechas, zonas de tránsito o edificios residenciales donde el espacio es reducido. Los modelos de doble cara, por otro lado, aprovechan ambos lados de la estructura para duplicar la capacidad con las mismas dimensiones totales, resultando particularmente ventajosos en aparcamientos dedicados, estaciones y nodos de movilidad donde es necesario maximizar las plazas disponibles.
En cuanto a los materiales, las soluciones en acero galvanizado en caliente representan el estándar en el sector público por su resistencia a la corrosión y durabilidad de décadas incluso en ambientes costeros o de alta humedad. Los aparcabicicletas de hormigón monobloque, disponibles en versiones de una o dos plazas, garantizan estabilidad estructural sin necesidad de anclaje con tacos, ideales donde el suelo es inestable o no permite instalaciones invasivas. Los modelos con base móvil de hormigón reducen los costes de instalación al eliminar la necesidad de excavaciones o perforaciones, permitiendo la reconfiguración de los espacios con mayor flexibilidad. Las versiones de pared ofrecen una solución compacta para espacios restringidos verticalmente, adecuada para pasillos de tránsito o áreas exteriores pequeñas. Existen además aparcabicicletas de diseño en acero cortado por láser, que combinan funcionalidad con características estéticas refinadas, respondiendo a proyectos de regeneración urbana o contextos donde el aspecto estético es prioritario.
La elección del aparcabicicletas parte de la estimación realista del número de bicicletas a estacionar, parámetro que debe considerar los picos de afluencia y no solo el promedio diario: un dimensionamiento insuficiente genera frustración en los usuarios y comportamientos de estacionamiento desordenados, mientras que un sobredimensionamiento representa un desperdicio económico y de espacio. Es fundamental evaluar el espacio disponible en términos de longitud, profundidad y altura, así como el tipo de suelo y la accesibilidad para la instalación: los suelos rocosos o cementados requieren soluciones diferentes a los suelos naturales, y la presencia de servicios subterráneos (cables, tuberías) impone verificaciones preliminares. La exposición climática representa otro criterio de decisión: los ambientes costeros o con alta humedad requieren acero galvanizado en caliente o acero inoxidable, mientras que las zonas templadas pueden tolerar acabados pintados si se someten a un mantenimiento regular.
Un error frecuente consiste en priorizar el coste inicial sin considerar la resistencia antivandálica y la facilidad de mantenimiento, factores que inciden significativamente en el coste total de propiedad a medio plazo. Los aparcabicicletas con ganchos ajustables o sistemas de anclaje sofisticados reducen los daños accidentales a las bicicletas, mejorando la experiencia del usuario y limitando las quejas. Para contextos de alto flujo turístico o en áreas con riesgo de vandalismo, son preferibles los modelos robustos de acero macizo con fijaciones irreversibles frente a soluciones ligeras. La compatibilidad con diferentes tipos de bicicletas (urbanas, de montaña, de carga, velocípedos) debe considerarse especialmente en contextos heterogéneos: los aparcabicicletas demasiado estrechos o no adaptables comprometen la usabilidad. Finalmente, consultar las normativas locales y regionales sobre movilidad ciclista evita problemas de falta de conformidad o modificaciones posteriores costosas.
El diseño de aparcabicicletas debe ajustarse a los criterios contenidos en las directrices nacionales sobre ciclismo y los reglamentos municipales específicos sobre la gestión del espacio público. La norma UNI 11157 define los requisitos para los aparcamientos de bicicletas, estableciendo parámetros dimensionales para el anclaje seguro y el espacio mínimo necesario para la maniobra: longitud entre 1,8 y 2,1 metros por bicicleta, ancho de espacio de 0,5-0,6 metros y altura mínima de 1,8 metros para garantizar el paso de vehículos con accesorios. La resistencia estructural debe cumplir con las normas de construcción europeas EN 1991 y EN 15630, asegurando que el aparcabicicletas soporte cargas verticales y laterales derivadas de las bicicletas, influencias climáticas y acciones antropogénicas.
Para entornos públicos, se requiere seguridad antirrobo mediante geometrías que faciliten el anclaje con candado en U, una práctica reconocida por los manuales de seguridad urbana y las asociaciones de ciclistas. La certificación de galvanización en caliente (UNI EN ISO 1461) garantiza la protección contra la corrosión durante al menos 50 años en ambiente rural y 20 años en ambiente urbano, conformidad esencial para el patrimonio público. Los elementos metálicos deben estar libres de bordes afilados y puntos de corte que puedan dañar los neumáticos o causar heridas accidentales, requisito verificable mediante pruebas de conformidad mecánica. La estabilidad estructural debe documentarse mediante cálculos de ingeniería estática, especialmente para modelos en voladizo o configuraciones especiales. En contextos donde el aparcabicicletas actúa como elemento de mobiliario urbano, puede requerirse coherencia estética con el plan de color municipal e integración visual en el contexto paisajístico.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la más adecuada a su contexto operativo.
El de una sola cara acoge bicicletas por un solo lado, ocupando menos espacio frontal y siendo ideal para aceras estrechas. El de doble cara alberga bicicletas por ambos lados, duplicando la capacidad con las mismas dimensiones totales, preferible para aparcamientos dedicados donde maximizar las plazas es prioritario.
Sí, el acero galvanizado en caliente (UNI EN ISO 1461) garantiza protección contra la corrosión durante al menos 20 años en ambiente urbano y hasta 50 años en ambiente rural. En zonas costeras con alta salinidad, el acero inoxidable ofrece un rendimiento aún superior con un mantenimiento reducido.
Sí, los modelos con base monobloque de hormigón no requieren anclaje con tornillos: proporcionan estabilidad mediante su propio peso (76 kg para versiones de dos plazas) y son ideales para superficies inestables o donde no se permiten intervenciones invasivas. Requieren, sin embargo, verificar la capacidad de carga del terreno subyacente.
Las versiones de una plaza acogen 1 bicicleta, los modelos de 2-3 plazas son los más comunes en espacios públicos, mientras que los aparcabicicletas de doble cara de gran tamaño alcanzan las 6-8 bicicletas. La elección depende del volumen de ciclistas en los picos de afluencia.
Los modelos con ganchos ajustables o perfiles contorneados reducen la fricción y los golpes accidentales durante el anclaje. Son preferibles los aparcabicicletas de acero con superficies lisas y bordes redondeados; evite soluciones con chapas cortantes o bordes afilados que rayarían los cuadros.
Sí, siempre que estén fabricados con acero galvanizado en caliente y espesores adecuados. El corte por láser no compromete la resistencia estructural; el diseño refinado no compromete la durabilidad, lo que los hace adecuados para contextos de regeneración urbana.
El mantenimiento es mínimo: limpieza periódica (2-4 veces al año) e inspección visual del estado de integridad del galvanizado. Las intervenciones estructurales son raras. El coste se estima en unos pocos cientos de euros al año, muy inferior a soluciones de aparcamiento alternativas.
No, la norma UNI 11157 recomienda geometrías específicas que permitan el paso de candados en U de dimensiones estándar (sección mínima 16 mm). Verifique antes de la compra que el diámetro y el espaciado de los tubos permitan un anclaje seguro sin riesgos de que la bicicleta sea levantada o forzada.