Lunes-Viernes 9:00-13:00 / 14.00-18.00
Banco de exterior para mobiliario urbano con 2 jardineras cuadradas. Material: chapa y madera. Producción italiana.
Banco doble para espacios públicos. Material: acero y madera. Dimensiones: L. 200 x P. 152 x h. 85 cm.
Banco semicircular para mobiliario urbano en acero galvanizado (220x159 cm). Estructura tubular resistente y certificada para parques y espacios públicos.
Banco para mobiliario urbano con jardinera de diseño moderno. Disponible en diferentes colores. Altura del asiento: 440 mm.
Banco urbano de 4 plazas en madera y acero galvanizado (200 cm). Diseño moderno blanco RAL 9010, ideal para parques y áreas públicas de prestigio.
Banco de exterior para mobiliario urbano y espacios públicos en acero inoxidable. Largo: 150cm. Fabricado en Italia.
Banco inteligente de acero y plástico reciclado (1900x576 mm). Equipado con panel solar de 20W, carga USB/inducción y 6 días de autonomía.
Banco circular de acero galvanizado Ø 260 cm con orificio central para árboles, ideal para integrar zonas verdes y asientos en entornos urbanos.
Banco inteligente de chapa galvanizada con panel fotovoltaico, carga USB/inalámbrica y LED, ideal para mobiliario urbano tecnológico y ecosostenible.
Banco smart sin respaldo en acero galvanizado y WPC, 180x52 cm. Equipado con 4 puertos USB de carga y compartimento técnico inspeccionable para mobiliario urbano.
Banco inteligente de acero galvanizado y WPC (180x60x100 cm). Integra carga inalámbrica Qi y 4 puertos USB para el mobiliario urbano tecnológico y sostenible.
Los bancos de mobiliario urbano representan un elemento fundamental en el diseño de espacios públicos, desde parques municipales hasta plazas históricas, desde jardines hasta senderos naturales. Estos elementos deben combinar funcionalidad estructural con resistencia a la intemperie y a los agentes atmosféricos, garantizando al mismo tiempo comodidad y durabilidad. La elección del banco adecuado depende del contexto específico, de las características climáticas del territorio, del nivel de uso previsto y de las necesidades de mantenimiento ordinario. Un diseño adecuado del mobiliario urbano mediante asientos bien dimensionados y fabricados con materiales apropiados contribuye significativamente a la utilidad y el atractivo de los espacios públicos, animando a los ciudadanos y visitantes a detenerse e interactuar con el entorno.
La inversión en bancos de calidad representa una decisión estratégica para las administraciones públicas y los gestores de espacios colectivos. Un asiento apropiado transforma los espacios públicos en zonas de descanso confortables, favoreciendo la accesibilidad para usuarios de todas las edades y condiciones físicas. Los bancos bien posicionados animan a las personas a pasar más tiempo en parques y plazas, con efectos positivos en el sentido de comunidad y en la frecuentación de los espacios públicos. La resistencia a las tensiones mecánicas repetidas, la capacidad de mantener la integridad estructural en condiciones de humedad, heladas y rayos UV directos, y la facilidad de limpieza y mantenimiento ordinario son características que un banco de mobiliario urbano debe poseer para garantizar un ciclo de vida largo y costes de gestión contenidos en el tiempo.
Además, los bancos modernos ofrecen soluciones de diseño versátiles, permitiendo a los proyectistas crear espacios públicos coherentes desde el punto de vista estético sin comprometer la funcionalidad. La disponibilidad de bancos con y sin respaldo, en diferentes tamaños y materiales, permite adaptar la solución a las necesidades específicas de cada contexto: parques infantiles, senderos naturales, plazas históricas, jardines municipales, aparcamientos o proximidades de transporte público. El uso de materiales certificados y sostenibles refleja también una atención creciente hacia los estándares ambientales y las políticas de compra responsable de las administraciones públicas.
El catálogo de bancos para mobiliario urbano se divide en tres familias principales de materiales, cada una con características técnicas y aplicaciones preferenciales distintivas. Los bancos de metal, fabricados generalmente en acero galvanizado o pintado, ofrecen una elevada resistencia a las tensiones mecánicas y un mantenimiento relativamente sencillo mediante limpieza periódica. El galvanizado en caliente garantiza una protección duradera contra la corrosión, mientras que la posibilidad de pintar el acero con esmaltes epoxídicos o poliéster permite integrarse en los programas de restyling urbano y tematización de espacios. Los bancos de metal se distinguen por un diseño moderno y minimalista, adecuados para contextos contemporáneos y espacios donde prevalece la necesidad de higiene y facilidad de desinfección.
Los bancos de madera, tradicionalmente fabricados con maderas como el pino nórdico tratado en autoclave clase IV, mantienen un fuerte valor estético y una integración armoniosa con entornos naturales como parques, senderos y zonas verdes. La madera transmite calidez y familiaridad, fomentando el uso prolongado del asiento, pero requiere un mantenimiento más frecuente mediante tratamientos protectores periódicos para preservar la estructura de los agentes atmosféricos y la degradación biológica. Los bancos de madera son especialmente adecuados para zonas boscosas, jardines históricos y contextos donde la continuidad visual con el entorno natural es prioritaria. Finalmente, los bancos de hormigón, fabricados con hormigón de alta resistencia o hormigón drenante, representan la solución más robusta y duradera, ideal para plazas históricas, centros urbanos de mucho tráfico y contextos donde el vandalismo es una preocupación recurrente. El hormigón no requiere tratamientos protectores periódicos y resiste eficazmente los impactos, las excoriaciones y la intemperie prolongada, manteniendo la integridad estructural durante décadas con un mantenimiento mínimo.
La elección del banco adecuado comienza con la evaluación del contexto de uso y de los usuarios que ocuparán el espacio. Los parques con una frecuentación principalmente infantil requieren asientos con una altura de asiento inferior (generalmente 40-50 cm), dimensiones compactas y, cuando sea posible, respaldos para garantizar el soporte ergonómico durante la estancia prolongada. Por el contrario, las plazas y los espacios de tránsito requieren bancos de longitud suficiente (150-200 cm) para albergar a varios usuarios simultáneamente, fácilmente anclables al suelo para evitar desplazamientos y fabricados en materiales que mantengan la higiene incluso en ausencia de mantenimiento diario. La altura del asiento representa un factor crítico a menudo subestimado: los asientos demasiado bajos causan dificultades para levantarse a las personas mayores y con movilidad reducida, mientras que los asientos demasiado altos resultan incómodos para niños y adolescentes.
Un segundo aspecto fundamental se refiere a la capacidad de drenaje y la resistencia al estancamiento de la humedad: los bancos de metal galvanizado son preferibles en zonas costeras o con un clima húmedo permanente, ya que la madera tiende a pudrirse a pesar de los tratamientos. En climas continentales con ciclos estacionales marcados, la madera tratada en autoclave ofrece un mejor rendimiento estético y una durabilidad superior. Los bancos de hormigón deben evaluarse cuidadosamente desde el punto de vista del confort térmico: el hormigón frío en periodos invernales puede desalentar su uso, a menos que el espacio sea frecuentado principalmente en los meses cálidos. El anclaje al suelo es un elemento a menudo subestimado: los bancos en espacios públicos frecuentados deben fijarse mediante garras de acero, pernos de anclaje al suelo o sistemas antirrobo certificados, para evitar deterioros causados por desplazamientos repetidos e intentos de vandalismo. Finalmente, la evaluación del presupuesto disponible y de la disponibilidad de personal para el mantenimiento ordinario guía la elección final: la madera requiere más recursos de gestión pero ofrece flexibilidad estética; el metal equilibra resistencia y mantenimiento; el hormigón minimiza los costes de gestión pero requiere espacios dimensionalmente adecuados.
Los bancos destinados a espacios públicos deben cumplir con una serie de requisitos normativos que varían según el uso previsto y la jurisdicción territorial. La norma EN 1176 y sus partes específicas regulan el mobiliario destinado a parques infantiles, incluyendo bancos para niños, imponiendo estándares de seguridad estructural, dimensiones de las aberturas para prevenir atrapamientos, superficies de caída certificadas y pruebas de durabilidad mecánica. Los bancos destinados a espacios públicos generales deben cumplir además con los criterios de accesibilidad definidos por las normativas nacionales sobre la eliminación de barreras arquitectónicas, que suelen establecer alturas mínimas de asiento (45 cm), dimensiones de maniobra y presencia de respaldo para usuarios con movilidad reducida. La certificación de sostenibilidad de los materiales representa un requisito cada vez más solicitado por las administraciones públicas conscientes del impacto ambiental, garantizando que la madera provenga de bosques gestionados de forma sostenible y que el hormigón se fabrique con aglutinantes de bajo carbono.
Desde el punto de vista técnico-constructivo, los bancos deben cumplir con cargas mínimas, generalmente situadas entre 300 y 500 kg distribuidos uniformemente a lo largo del asiento, verificables mediante pruebas estáticas y dinámicas. La durabilidad de los materiales se garantiza mediante ciclos de pruebas de envejecimiento artificial, exposición a soluciones salinas para verificar la resistencia a la corrosión, ciclos térmicos de congelación-descongelación para materiales en climas fríos, y pruebas de abrasión superficial para evaluar la resistencia de los acabados protectores. Las fijaciones y los elementos de conexión deben estar fabricados con materiales compatibles para evitar la corrosión galvánica, mientras que las superficies deben presentar ángulos redondeados y ausencia de bordes afilados para minimizar los riesgos de lesiones accidentales. La documentación técnica completa, las certificaciones de conformidad y el servicio posventa son elementos que distinguen a los proveedores profesionales en el mercado del mobiliario urbano.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la más adecuada para su contexto operativo. Nuestra gama incluye bancos fabricados según elevados estándares de calidad, con certificaciones completas y soporte técnico para la elección, instalación y mantenimiento.
Los bancos con respaldo ofrecen soporte lumbar y permiten mantener una postura correcta durante el descanso prolongado, siendo preferibles para personas mayores y con movilidad reducida. Los bancos sin respaldo ocupan menos espacio, son más sencillos de limpiar e idóneos para espacios donde la rotación es frecuente. La elección depende del contexto: parques de relax preferiblemente con respaldo, plazas de tránsito pueden utilizar ambas soluciones.
El hormigón de alta resistencia (hormigón HPC) representa la solución más duradera, requiriendo un mantenimiento mínimo y resistiendo impactos repetidos e intentos de vandalismo. El acero galvanizado ofrece una buena resistencia y una mejor estética moderna. La madera, aunque visualmente agradable, requiere tratamientos periódicos y es menos adecuada para espacios sometidos a un elevado estrés mecánico.
La altura estándar del asiento para adultos es de 45 cm, cumpliendo con los criterios de accesibilidad. Para parques infantiles dedicados a niños, la altura baja a 30-40 cm. La profundidad del asiento debería ser de 45-55 cm para garantizar la comodidad durante la estancia. Los bancos multifuncionales pueden combinar asientos a alturas variables para acoger a usuarios de diferentes grupos de edad.
La longitud típica varía de 150 a 200 cm para espacios públicos generales, permitiendo alojar a 3-4 personas adultas. En contextos de tránsito intenso es preferible colocar bancos de 200 cm o superiores, distribuidos en número adecuado. Para parques de relax, longitudes de 170-190 cm equilibran la ocupación del espacio y la capacidad de asiento.
Sí, la madera tratada en autoclave clase IV requiere revisiones visuales anuales y sellados cada 3-5 años para mantener la eficacia de los protectores. El mantenimiento incluye la limpieza de manchas, decapado localizado y aplicación de protectores para madera. El hormigón y el acero galvanizado requieren mucho menos mantenimiento, principalmente limpieza periódica e inspección estructural.
Los precios varían significativamente: los bancos de metal galvanizado sencillos parten de 150-200 euros, los asientos de madera de calidad de 200-300 euros, mientras que los bancos de hormigón de alta resistencia oscilan entre 200-350 euros. Los precios por unidades sueltas son superiores; los pedidos por volumen se benefician de descuentos comerciales consistentes. Los costes de transporte e instalación deben evaluarse por separado.
El anclaje a ras de suelo (mediante cableado o pernos enterrados) mantiene la estética limpia y facilita la limpieza, pero requiere trabajos de excavación y mantenimiento periódico del anclaje. Las garras visibles de acero galvanizado son más sencillas de instalar e inspeccionar, adecuadas para espacios donde el aspecto industrial es aceptable. La elección depende del contexto urbanístico y de los recursos disponibles para la instalación.