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Camilla de acero inoxidable para transporte de cadáveres y difuntos. Dimensiones: L.202xP.65xh.80 cm.
Carro de acero inoxidable para transporte de cadáveres y difuntos. Capacidad: 200 kg. Dimensiones: L210 x P55 x H80 cm
Camilla para el transporte de cadáveres con altura fija. Dimensiones: L. 207 x P. 70 x H. 79 cm.
Carro porta cadáveres con acabado Scotch-Brite. Dimensiones: L.2060xP.700xH.750mm
Camilla para transporte de cadáveres sin cubierta. Fabricada en acero inoxidable AISI 304. Altura fija. Fabricada en Italia.
Camilla de acero inoxidable para transporte de difuntos. Dimensiones: L. 204 x P. 73 x h. 70cm.
Camilla carro porta cadáveres con estructura de acero inoxidable y tina integrada. Capacidad: 200 Kg. Dimensiones: L.2020 x P.770 x H.800 mm aprox.
Camilla para transporte de cadáveres y difuntos en acero inoxidable. Dimensiones: L210 x P70 x H80 cm
Carro de transporte de cadáveres con altura fija. Dimensiones: L. 207 x P. 90 x h. 79 cm.
Carro para carga y descarga de camillas. Regulación de altura de 37,5 cm a 87 cm mediante bomba hidráulica de pedal.
Camilla porta cadáveres de acero inoxidable ideal para hospitales. Dimensiones: L. 208 x P. 78 x h. 116cm.
Carro para transporte de cadáveres de altura variable con ajuste hidráulico sin tapa. En acero AISI 304 Iox.
Camilla para cuerpos en movimiento. Capacidad: 150 kg. Materiales: AI, acero, PE, nailon.
Camilla para transporte de cadáveres. Altura variable. Dimensiones: L. 207/227 x P. 70,5 x h. 63,5/96cm.
Camilla porta cadáveres de altura variable con cubierta de acero inoxidable. Dimensiones: L.207/227 x P.70.5 x Alt.63.5/96 cm. Capacidad de carga: 135 kg.
Las camillas porta-cadáveres representan una categoría especializada de equipamiento médico destinado al transporte seguro y digno de los difuntos dentro de estructuras sanitarias, morgues, residencias de ancianos y servicios funerarios. Fabricadas predominantemente en acero inoxidable AISI 304, estas soluciones combinan robustez estructural, facilidad de movimiento y cumplimiento de las normativas higiénico-sanitarias vigentes en el sector. Su diseño tiene en cuenta tanto la practicidad operativa como el respeto al difunto, garantizando soluciones idóneas para cada contexto de uso, desde las estructuras hospitalarias de mayores dimensiones hasta las pequeñas instalaciones dedicadas.
Las camillas para el transporte de cadáveres están equipadas con sistemas de contención de líquidos, orificios de drenaje y, en muchos casos, tapas o cúpulas que permiten un transporte discreto.
Su versatilidad se refleja en la disponibilidad de modelos con altura fija, altura variable mediante sistemas hidráulicos y soluciones bariátricas para capacidades superiores. Cada variante responde a necesidades operativas específicas, desde el traslado interno entre departamentos hasta los recorridos más largos hacia las estructuras de destino final.
El uso de camillas porta-cadáveres dedicadas aporta ventajas operativas y organizativas significativas para las estructuras sanitarias y funerarias. La estructura en acero inoxidable garantiza resistencia a la corrosión, durabilidad en el tiempo y facilidad de desinfección, factores cruciales en entornos donde la higiene es prioritaria. A diferencia de las soluciones improvisadas, las camillas especializadas están diseñadas ergonómicamente para reducir el esfuerzo físico del personal durante las operaciones de movimiento, minimizando al mismo tiempo el riesgo de daños accidentales. La presencia de sistemas de contención integrados previene derrames de líquidos, simplificando los procedimientos de limpieza y mantenimiento de los espacios de trabajo.
Además, el uso de equipamiento profesional dedicado comunica profesionalidad y respeto hacia las familias, aspecto no secundario en el sector funerario. La disponibilidad de modelos con altura variable permite al personal adaptar las condiciones de trabajo a sus propias necesidades ergonómicas, reduciendo la fatiga durante turnos largos. Estructuras como hospitales, residencias y servicios funerarios reconocen en la camilla porta-cadáveres una herramienta indispensable para garantizar la eficiencia operativa y el cumplimiento de los estándares del sector.
El catálogo de camillas porta-cadáveres se articula en soluciones estructuralmente diferentes, cada una de las cuales responde a contextos operativos y restricciones logísticas específicas. Las camillas con altura fija representan la solución más básica y económica, ideal para estructuras con espacios reducidos y movimientos sencillos, con una altura generalmente establecida en torno a los 75-80 centímetros. Los modelos de altura variable, por otro lado, integran sistemas oleodinámicos accionados por pedal, permitiendo una regulación fluida entre los 35 y los 87 centímetros; esta versatilidad resulta particularmente valiosa en estructuras donde el personal tiene diferentes complexiones físicas o cuando el difunto debe ser transferido a superficies de trabajo de distinta altura.
Algunos modelos incorporan tapas o cúpulas fabricadas en acero inoxidable o en ABS, materiales que aseguran una protección visual discreta y la contención de vapores. Las camillas bariátricas, con una capacidad de carga de hasta 250 kilogramos, representan soluciones específicas para casos de difuntos con peso corporal elevado, disponibles tanto en versión de altura fija como variable. También la presencia de bandejas integradas, orificios de drenaje para líquidos y sistemas de desagüe diferencia los modelos según el nivel de sofisticación requerido. Algunos carros elevadores especializados, dotados de bomba hidráulica, facilitan la carga y descarga de las camillas de los vehículos, ampliando la gama de soluciones para el transporte integrado.
La elección de una camilla porta-cadáveres debe partir del análisis de los volúmenes de movimiento y de la dimensión media de la estructura. Para clínicas de pequeñas dimensiones o estudios con un bajo número de casos, un modelo de altura fija en acero inox representa una solución equilibrada entre funcionalidad y coste. Hospitales de grandes dimensiones y morgues con flujos operativos intensos obtienen mayor ventaja de los modelos de altura variable, que reducen la fatiga del personal y aceleran los procedimientos de traslado. La disponibilidad de espacios de maniobra es un factor determinante: las camillas estándar tienen longitudes que oscilan entre los 200 y los 227 centímetros; si los espacios son limitados, podría ser necesario evaluar soluciones compactas o verificar el radio de giro durante los desplazamientos.
Un aspecto a menudo subestimado se refiere al tipo de cobertura: las tapas de acero inox ofrecen mayor higiene y durabilidad, pero aumentan el peso y la complejidad del mantenimiento; las cúpulas de tela son más ligeras y estéticamente más elegantes, pero requieren una limpieza más frecuente. La capacidad nominal debe elegirse considerando el peso medio de la población atendida; las soluciones bariátricas, aunque más costosas, evitan situaciones de sobrecarga que podrían comprometer el mecanismo de elevación. Por último, evalúe si la estructura ya posee sistemas de carga y descarga (como elevadores mecánicos): en tal caso, las soluciones compatibles con dichas instalaciones garantizarán flujos operativos más fluidos.
Las camillas porta-cadáveres deben cumplir con una serie de estándares técnicos e higiénicos definidos por el panorama normativo europeo. La norma UNI EN 1865 establece los requisitos de seguridad para las camillas hospitalarias, incluyendo aspectos como la estabilidad, la resistencia de las estructuras de elevación y las pruebas de fatiga. En cuanto a los materiales, el acero inoxidable AISI 304 es la referencia más común, ya que garantiza resistencia a la corrosión en ambientes húmedos y facilita la descontaminación química. Los sistemas de drenaje y las bandejas integradas deben respetar las directivas sobre aguas residuales y gestión de residuos sanitarios.
La higiene también está regulada por normativas sobre la prevención de infecciones hospitalarias; en consecuencia, todas las superficies deben ser fácilmente desinfectables, sin rincones ocultos o cavidades donde puedan acumularse residuos. Las camillas de uso funerario, aunque no siempre están sujetas a las mismas normas estrictas que el equipamiento hospitalario de intervención, entran en la categoría de dispositivos de apoyo y deben garantizar higiene y seguridad estructural. Algunos fabricantes incluyen certificaciones ISO 13485 (relativas a dispositivos médicos) para acreditar el respeto de los procesos productivos y la trazabilidad. Para estructuras acreditadas, la documentación técnica del producto debe conservarse con fines de control y auditoría.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la que mejor se adapte a su contexto operativo, evaluando cuidadosamente las dimensiones, los sistemas de regulación de altura y las características de contención de líquidos más relevantes para su instalación.
La camilla de altura fija permanece a unos 75-80 cm, ideal para espacios compactos y presupuestos limitados. La de altura variable utiliza un sistema hidráulico accionado por pedal, ajustable entre los 35 y los 87 cm, reduciendo la fatiga del personal durante los traslados y permitiendo la adaptación a diferentes superficies de trabajo.
La mayoría de las camillas profesionales están fabricadas en acero inoxidable AISI 304, que garantiza resistencia a la corrosión, facilidad de desinfección y durabilidad en el tiempo. Algunas tapas pueden ser de ABS para reducir el peso, pero la estructura portante siempre es de acero inox.
Las camillas estándar soportan entre 135 y 200 kg. Las soluciones bariátricas alcanzan los 250 kg. Elija en función del peso medio de la población atendida; los modelos bariátricos, aunque más caros, evitan sobrecargas que podrían comprometer los mecanismos de elevación.
Las tapas de acero inox ofrecen una higiene superior, protección visual y contención de vapores, pero añaden peso y complejidad al mantenimiento. Las cúpulas de tela son más ligeras y elegantes, pero requieren una limpieza más frecuente. La elección depende de las prioridades de la estructura.
El acero inox permite la limpieza con detergentes neutros y la posterior desinfección con soluciones a base de hipoclorito. Los orificios de drenaje deben verificarse regularmente. Las superficies de ABS deben tratarse con precaución para evitar la corrosión química; consulte siempre el manual del fabricante.
Sí, existen carros elevadores específicos dotados de bomba hidráulica de pedal, que permiten regular la altura de 37,5 a 87 cm. Facilitan el traslado de las camillas hacia y desde los vehículos, reduciendo significativamente el esfuerzo físico del personal.
Las camillas deben cumplir con la norma UNI EN 1865 para la seguridad estructural y los criterios higiénicos europeos. Los fabricantes profesionales proporcionan documentación técnica y, a menudo, certificación ISO 13485 para la trazabilidad y la calidad del dispositivo.
Las camillas estándar tienen una longitud de entre 200 y 227 cm, una anchura de entre 55 y 90 cm, y una altura variable de 63 a 116 cm según el modelo. Evalúe sus espacios y las maniobras en los entornos hospitalarios o funerarios antes de elegir el modelo.