Lunes-Viernes 9:00-13:00 / 14.00-18.00
Paquete de 8 unidades
71,44 € IVA incl.Suelo de seguridad para centros deportivos. Material: caucho reciclado. Dimensiones: 50 x 50 cm.
Paquete de 8 unidades
79,86 € IVA incl.Suelo de seguridad fabricado con gránulos de caucho reciclado. Dimensiones: 50 x 50 cm. Espesor: 30 mm.
Paquete de 8 unidades
90,80 € IVA incl.Suelo de seguridad fabricado con gránulos de caucho reciclado. Dimensiones: 50 x 50 cm. Espesor: 40 mm.
Paquete de 8 unidades
105,32 € IVA incl.Suelo antitrauma de caucho reciclado. Dimensiones: 50 x 50 cm. Espesor: 50 mm.
Baldosa de seguridad para parques infantiles. Dimensiones: 50x50 cm. Grosor: 3 cm.
Paquete de 4 unidades
64,90 € IVA incl.Baldosa antitrauma de caucho reciclado. Dimensiones: 50 x 50 cm. Espesor: 4 cm.
Paquete de 4 unidades
73,52 € IVA incl.Baldosa de seguridad antitrauma. Dimensiones: 50 x 50 cm. Espesor: 5 cm.
Pavimento para instalaciones deportivas. Dimensiones: 50 x 50 cm. Disponible en varios grosores.
Baldosa cuadrada antitrauma. Dimensiones 50x50x cm. Grosor 7 cm
Baldosa de seguridad anticaída para parques infantiles realizadas en goma reciclada. Ancho. 50 x Largo. 100. Disponibles en varios espesores.
Paquete de 2 unidades
64,88 € IVA incl.Suelo antitrauma para uso exterior. Dimensiones: L.100 x P.50. Espesor: 4 cm.
Suelo antitrauma para uso exterior. Dimensiones: 100 x 100 cm. Grosor: 20 mm. Material: caucho reciclado.
Paquete de 2 unidades
65,34 € IVA incl.Baldosa antitrauma desmontable para establos y picaderos. Material: gránulos de caucho reciclado. Dimensiones: 100 x 100 cm. Espesor: 20 mm.
Paquete de 2 unidades
73,54 € IVA incl.Baldosa de seguridad de plástico reciclado. Dimensiones: L.100 x P.50 cm. Grosor: 5 cm.
Baldosa de seguridad con superficie antideslizante. Material: granulado y polvo de caucho reciclado. Dimensiones: 100 x 100 cm. Disponible en diferentes grosores y colores.
Paquete de 2 unidades
78,65 € IVA incl.Suelo de seguridad para sala de equipos. Dimensiones: 100 x 100 cm. Espesor: 20 mm.
Paquete de 2 unidades
79,86 € IVA incl.Baldosa antitrauma para parque infantil. Dimensiones: 100 x 100 cm. Espesor: 30 mm.
Paquete de 2 unidades
90,75 € IVA incl.Suelo antitrauma para áreas de juego. Material: gránulos de caucho reciclado. Dimensiones: 100 x 100 cm.
Paquete de 2 unidades
105,27 € IVA incl.Suelo antitrauma granulado de caucho reciclado. Dimensiones: 100 x 100 cm. Espesor: 50 mm.
Baldosa modular antitrauma fabricada con gránulos de caucho reciclado. Dimensiones: 100 x 100 cm. Grosor: 2 cm. Color: negro.
Suelo de seguridad para parques infantiles de gomaespuma blanda con revestimiento de césped sintético. Tamaño: 98x98 cm. Disponible en varios grosores.
Baldosa antitrauma modular antitrauma fabricada con gránulos de caucho reciclado. Tamaño: 100 x 100 cm. Grosor: 2,5 cm. Color: negro.
Paquete de 10 unidades
689,70 € IVA incl.Suelo antichoque con tapones. Color: rojo. Espesor: 40 mm. Tamaño: 100 x 50. HIC: 1,5 m.
Baldosa antitrauma para parques infantiles en caucho reciclado. Dimensiones: 100 x 100 cm. Grosor: 3 cm. Disponible en 2 colores.
Placa antitrauma de seguridad con clavijas para parques infantiles fabricada con granulado de caucho 100% reciclado. Dimensiones: 50x50. Disponible en varios grosores.
Paquete de 4 baldosas de puzzle antitrauma de caucho reciclado. Dimensiones: 50 x 50 cm. Grosor: 4,5 cm. Disponible en 2 colores.
Baldosa para pavimentación de seguridad en goma EPDM de dos capas fácilmente ensamblables. Dimensiones: 98x98 cm. Disponibles en varios espesores.
Kit de 12 baldosas de 50x50: 7 con números (del 1 al 7) y 5 con figuras.
El suelo antitrauma representa una solución de seguridad esencial para entornos donde el riesgo de caídas e impactos es una preocupación primordial. Fabricado principalmente con gránulos de caucho reciclado, este tipo de pavimento absorbe la energía de los impactos, reduciendo significativamente el riesgo de traumatismos articulares y craneales. Su composición modular en baldosas permite una instalación ágil y un mantenimiento simplificado, mientras que la variedad de espesores disponibles permite adaptarse a diferentes necesidades de protección según el contexto de uso y la altura potencial de caída.
Las aplicaciones del suelo antitrauma abarcan desde parques infantiles hasta centros deportivos, gimnasios, picaderos, áreas de fitness y espacios dedicados al bienestar. La normativa internacional EN 1177 define los criterios de seguridad específicos para este tipo de pavimentos, estableciendo correlaciones precisas entre el espesor del material y la altura de caída tolerada. La creciente difusión de estos revestimientos en contextos públicos y privados refleja una mayor concienciación hacia la prevención de accidentes, especialmente en relación con menores y personas mayores.
La protección contra caídas sigue siendo uno de los aspectos críticos en la gestión de la seguridad en espacios públicos y privados. El suelo antitrauma interviene precisamente en este aspecto, disipando la energía cinética de una caída y distribuyéndola uniformemente por la superficie, en lugar de concentrarla en el punto de impacto. Este mecanismo de absorción es particularmente eficaz para proteger contra fracturas costales, traumatismos craneales y lesiones vertebrales, que representan los daños más graves derivados de caídas en entornos sin la protección adecuada. Las baldosas modulares permiten además una configuración personalizada del espacio, con la posibilidad de crear áreas de seguridad alrededor de juegos, equipos deportivos o espacios de movimiento libre.
Además de su función primaria de absorción de impactos, el suelo antitrauma ofrece ventajas prácticas relevantes en el mantenimiento y la longevidad general de la estructura. La composición de caucho reciclado garantiza buenas propiedades de drenaje, reduciendo el estancamiento de agua y la proliferación de moho y algas en ambientes exteriores. La resistencia a los rayos UV y a las variaciones térmicas permite una durabilidad prolongada incluso en condiciones climáticas difíciles, mientras que la superficie antideslizante mantiene las prestaciones de adherencia tanto en seco como en mojado. Muchos gestores de áreas públicas valoran además el aspecto sostenible de la solución, ya que el material proviene de neumáticos reciclados, contribuyendo a reducir los residuos y a promover la economía circular.
La gama de suelos antitrauma se articula según diversos parámetros de diseño, siendo el principal el espesor. Las baldosas disponibles van desde los 20 mm hasta los 70 mm, cada una calibrada para absorber los impactos derivados de alturas de caída específicas. Una baldosa de 20 mm proporciona protección para caídas de hasta aproximadamente 0,6 metros, mientras que un espesor de 60-70 mm extiende la protección a caídas de 3 metros o superiores. Las dimensiones modulares están estandarizadas, con formatos de 50x50 cm frecuentes en instalaciones deportivas, formatos de 100x100 cm para áreas más amplias y, en ocasiones, variantes rectangulares de 50x100 cm para configuraciones especiales. La elección del material base también diferencia el rendimiento: las placas fabricadas con gránulos de caucho reciclado puro ofrecen una resiliencia óptima, mientras que las combinaciones de gránulos con polvo de caucho proporcionan una densidad variable, influyendo en el nivel de confort percibido durante el uso.
Un elemento adicional de diferenciación se refiere a los revestimientos superficiales y los colores disponibles. Algunas baldosas ofrecen una superficie de césped artificial, muy valorada en parques infantiles porque mejora la estética y facilita la integración paisajística. Los acabados lisos garantizan una menor resistencia a la rodadura, mientras que los estructurados mejoran el agarre en condiciones de humedad. La gama cromática incluye negro, gris, rojo y variantes multicolores, lo que permite la identificación por zonas del área y la creación de diseños visuales interesantes desde el punto de vista didáctico y lúdico. Cabe señalar que las baldosas de caucho reciclado tienden a absorber el calor de forma más pronunciada que otras soluciones, un aspecto relevante en climas cálidos que influye en el uso estival de los espacios.
La selección correcta del suelo antitrauma requiere una evaluación preliminar de la altura de caída potencial, parámetro determinante para definir el espesor necesario. Esta evaluación varía según el tipo de estructura: un juego de parque de red con una altura de caída de 1,5 metros requiere una protección diferente a la de una plataforma de un equipo de fitness de 0,8 metros de altura. La norma EN 1177 proporciona tablas específicas que correlacionan la altura de caída crítica con el material y el espesor necesarios. Un segundo aspecto decisivo son las condiciones ambientales: los entornos interiores con clima controlado pueden beneficiarse de baldosas estándar, mientras que las instalaciones exteriores requieren materiales con resistencia probada a los ciclos de hielo-deshielo y a la exposición prolongada a los rayos UV. El contexto de uso también influye en la elección del formato modular: los espacios reducidos se adaptan mejor a módulos de 50x50, mientras que los espacios amplios permiten aprovechar la eficiencia de la instalación con formatos de 100x100.
Los errores más frecuentes en la elección se deben a la subestimación del espesor necesario, a menudo motivada por consideraciones económicas, y al descuido de los aspectos de drenaje y mantenimiento a largo plazo. Una baldosa infradimensionada no ofrece protección real y puede aumentar el riesgo de responsabilidad civil en caso de accidentes. Del mismo modo, las instalaciones en áreas húmedas sin un sistema de drenaje adecuado debajo provocan una degradación prematura del material. Otro factor crítico es la evaluación de la calidad constructiva de la propia baldosa: un material de desecho heterogéneo con defectos de compactación presenta un rendimiento antitrauma poco fiable, mientras que las composiciones homogéneas y uniformes garantizan un comportamiento predecible en caso de impacto. Consultar datos técnicos certificados y solicitar referencias de instalaciones comparables representa una práctica prudente.
La principal normativa de referencia para los suelos antitrauma en Europa es la EN 1177, que especifica el método de ensayo para la medición de la altura de caída crítica y establece los requisitos de seguridad para los revestimientos destinados a áreas de juego. Esta norma define procedimientos experimentales estandarizados, utilizando un cilindro metálico que se deja caer desde diferentes alturas para simular el impacto de una caída. La medición del coeficiente de atenuación del golpe (HIC – Head Injury Criterion) permite correlacionar directamente el espesor de la baldosa con la protección proporcionada. Las normativas complementarias incluyen la EN 1176, que regula los criterios de seguridad general para las estructuras de juego, y la EN 71-1, relativa a los juguetes y áreas de juego en términos de diseño y evaluación de riesgos. En muchos países europeos, la adopción de pavimentos conformes en espacios públicos destinados a menores es obligatoria por ley.
Además del cumplimiento normativo, deben tenerse en cuenta los requisitos específicos de durabilidad y mantenimiento del rendimiento a lo largo del tiempo. Los suelos antitrauma deben someterse a inspecciones periódicas para comprobar la ausencia de asentamientos, desprendimientos o degradación de la superficie. La compactación del material es un fenómeno natural en el primer período de uso intenso, especialmente en entornos con mucho tráfico, y debe compensarse mediante rellenos específicos. La certificación de conformidad con la norma EN 1177 debe ir acompañada de informes de ensayo proporcionados por el fabricante, que indiquen claramente los parámetros de altura de caída crítica para cada espesor. Los instaladores y gestores son responsables de mantener la documentación técnica y de realizar el mantenimiento según las instrucciones del fabricante, lo que representa aspectos críticos desde el punto de vista de la gestión de la responsabilidad.
Explore todos los productos de la categoría y compare las soluciones disponibles para encontrar la que mejor se adapte a su contexto operativo. La elección correcta del suelo antitrauma representa una inversión en la seguridad y el bienestar de los usuarios, lo que requiere una evaluación cuidadosa de las necesidades específicas y un cumplimiento riguroso de las normas vigentes.
El suelo antitrauma es un revestimiento modular fabricado principalmente con gránulos de caucho reciclado, diseñado para absorber la energía de los impactos y reducir el riesgo de lesiones en caso de caída. El material disipa la fuerza del impacto de forma uniforme por la superficie, evitando concentraciones localizadas que podrían causar traumatismos graves. Funciona según el principio de deformación elástica controlada: el caucho se comprime en el momento del impacto y vuelve gradualmente a su forma original, limitando la aceleración del cuerpo y la consiguiente transmisión de energía al cerebro y a las articulaciones.
La correlación entre el espesor y la altura de caída está establecida por la norma EN 1177. Como regla orientativa, un espesor de 20 mm protege de caídas de hasta 0,6 metros, 30 mm hasta 1 metro, 40-50 mm hasta 1,5-2 metros, mientras que 60-70 mm protege de caídas superiores a 2,5-3 metros. La elección precisa requiere consultar las tablas técnicas proporcionadas por el fabricante de la baldosa específica, ya que el comportamiento varía según la composición y la densidad del material utilizado.
Sí, los suelos antitrauma de caucho reciclado están diseñados para resistir la intemperie. El caucho reciclado no se pudre, tiene buenas propiedades de drenaje y resiste los ciclos de hielo-deshielo. Sin embargo, la exposición prolongada a los rayos UV puede causar una ligera alteración del color con el tiempo. Para aplicaciones exteriores críticas, verifique que el producto haya sido sometido a pruebas de envejecimiento acelerado según las especificaciones EN 1177. El mantenimiento regular, como la limpieza y el drenaje del agua, prolonga significativamente su vida útil.
Las ventajas económicas incluyen la reducción de los costes sanitarios derivados de accidentes, la protección contra la responsabilidad civil en caso de incidentes, una durabilidad prolongada (media de 8-10 años con un mantenimiento adecuado), un bajo mantenimiento ordinario y la posibilidad de reciclaje parcial al final de su vida útil. El coste inicial se compensa con la longevidad y la menor necesidad de sustitución en comparación con otras soluciones de protección menos robustas.
La instalación requiere la preparación de una base compacta y drenante, normalmente una capa de arena compactada o grava fina de 5-10 cm. Las baldosas se colocan una al lado de la otra formando un mosaico, con posibles sistemas de bloqueo mecánico (como ganchos laterales) en algunas versiones. La base subyacente debe garantizar un buen drenaje para evitar el estancamiento de agua. Es aconsejable confiar la instalación a especialistas cualificados para garantizar la configuración correcta y el cumplimiento de los parámetros técnicos de seguridad.
La principal norma de referencia es la EN 1177, que define el método de ensayo y los requisitos de rendimiento para la medición de la altura de caída crítica. De forma complementaria, la EN 1176 regula la seguridad general de las estructuras de juego, mientras que la EN 71-1 se refiere a los requisitos de seguridad general de los juguetes. Verifique que el producto vaya acompañado de la certificación de conformidad con estas normas, con documentación técnica detallada del fabricante.