Lunes-Viernes 9:00-13:00 / 14.00-18.00
Camilla de hospital de altura fija. Dispositivo médico Clase 1.
Camilla de pasillo desmontable. Dimensiones: L180 x P.54 x h.80 cm.
Camilla para transporte de emergencia en acero pintado. Dimensiones: L.212 x P.72 x H.88 cm.
Camilla hospitalaria para el transporte de pacientes. Cabecera ajustable. Dimensiones: L.180 x P.55 x h.80cm.
Camilla de urgencias de pasillo para el transporte de pacientes. Altura fija. Dimensiones: L205xP68xh85 cm.
Camilla de pasillo en acero con respaldo regulable en 5 posiciones. Dimensiones exteriores: L.202 x P.71 x H.90 cm.
Camilla de hospital con estructura fija, de fácil maniobrabilidad. Dimensiones: L198 x P76 x H75 cm
Camilla hospitalaria en acero inoxidable 18/10 con cabecera articulada a 45° mediante doble cremallera. Dimensiones: L.2000 x P.700 x H.850 mm.
Camilla de pasillo de altura fija y superficie radiotransparente. Dimensiones: L198 x P76 x H75 cm
Camilla de transporte de pacientes de 2 secciones. Dimensiones: L.164 x P.52,5 x h.84 cm. Capacidad: 150 kg.
Camilla no magnética fabricada en materiales plásticos no metálicos. Ideal para acceso en entornos de resonancia magnética.
Camilla de resonancia magnética del hospital. Se suministra completo con colchón ignífugo. Dimensiones: L200 x P70 x H101 cm.
Camilla hospitalaria para transporte de pacientes. Altura fija. Con botonera para accionamiento motorizado.
Camilla de PVC amagnética con respaldo reclinable con mecanismo de cinturón manual. Dimensiones: L.2000 x P.700 x H.1010 mm.
Camilla hospitalaria para el transporte de pacientes obesos. Altura fija. Respaldo ajustable. Capacidad: 300 kg.
Las camillas hospitalarias de planta representan uno de los elementos fundamentales de la infraestructura logística de cualquier centro sanitario. Estos dispositivos médicos garantizan el transporte seguro y cómodo de los pacientes dentro de los departamentos, desde los pasillos hasta los laboratorios de diagnóstico, desde las habitaciones de hospitalización hasta los quirófanos. La elección de la camilla correcta influye directamente en la calidad de la asistencia, en la prevención de lesiones dorsolumbares del personal de enfermería y en el cumplimiento de las normativas internacionales de seguridad. Las camillas de planta disponibles en el mercado varían significativamente en términos de configuración, mecanismos de regulación, materiales constructivos y capacidad de carga, adaptándose a diversas necesidades organizativas y tipologías de pacientes.
Una camilla hospitalaria de calidad representa una inversión esencial para garantizar una movilidad eficiente y la seguridad tanto de los pacientes como del personal sanitario. El transporte intrahospitalario representa una fase crítica del recorrido diagnóstico-terapéutico, durante la cual la elección de una camilla inadecuada puede comprometer la estabilidad del paciente, aumentar el riesgo de caídas y generar tensiones musculares en el personal encargado. Las camillas de planta modernas ofrecen soluciones ergonómicas que reducen significativamente la fatiga de los operadores, limitan los tiempos de traslado y contribuyen a mantener al paciente en condiciones de confort durante los desplazamientos. Además, los dispositivos con altura regulable facilitan el traslado de la cama a la camilla y reducen las maniobras traumáticas, algo especialmente importante para pacientes ancianos, con movilidad reducida o afectados por patologías degenerativas.
Los centros sanitarios se benefician de la adopción de camillas estandarizadas y multifuncionales, que se integran en los espacios hospitalarios y en los recorridos de hospitalización con mayor flexibilidad. Un parque de camillas bien dimensionado, con diversas configuraciones especializadas, permite optimizar los flujos operativos, reducir los tiempos de espera y mejorar la experiencia global del paciente. La durabilidad constructiva y la facilidad de higienización representan beneficios adicionales de relieve, especialmente en periodos caracterizados por epidemias o cuando la higiene representa un factor crítico para la prevención de infecciones relacionadas con la asistencia.
El catálogo de camillas hospitalarias de planta comprende una gama diversificada de soluciones, cada una diseñada para responder a necesidades clínicas y organizativas específicas. Las camillas de altura fija constituyen la solución de nivel de entrada, caracterizadas por su sencillez constructiva, coste contenido y fiabilidad a lo largo del tiempo; sin embargo, presentan limitaciones significativas en la fase de traslado del paciente y pueden generar esfuerzos físicos considerables en el personal de enfermería. Las camillas de altura regulable, disponibles con mecanismos manuales (de manivela o de empuje) o motorizados (hidráulicos o eléctricos), representan el compromiso ideal entre funcionalidad y gestión económica, permitiendo la regulación en tiempo real de la altura del plano de carga. Las soluciones motorizadas, aunque con un coste inicial más elevado, garantizan una operatividad reducida y mayor precisión en la regulación, fundamental en contextos de alta rotación de pacientes.
Algunas categorías especializadas merecen atención particular: las camillas amagnéticas, fabricadas con materiales no ferrosos y compuestos, son indispensables para entornos de resonancia magnética nuclear, donde la presencia de metales constituye un riesgo crítico; las camillas bariátricas, con capacidades de carga de hasta 300 kg, están diseñadas específicamente para pacientes con un elevado índice de masa corporal y garantizan una estabilidad estructural superior; las camillas radiotransparentes, dotadas de planos en HPL o materiales especiales, permiten realizar exámenes radiológicos sin necesidad de traslado; finalmente, las camillas con respaldo reclinable multiposición facilitan las maniobras de Trendelenburg y anti-Trendelenburg, esenciales en situaciones de urgencia y en procedimientos intervencionistas. La variedad de longitudes útiles, anchuras del plano de carga y configuraciones constructivas permite adaptar la elección a las dimensiones de los espacios disponibles y a las necesidades específicas del centro.
La selección de la camilla hospitalaria más apropiada requiere una evaluación sistemática de múltiples parámetros técnicos y organizativos. El primer criterio de decisión se refiere a la capacidad de carga requerida: la mayoría de las camillas de planta estándar soportan cargas de entre 120 y 180 kg, sin embargo, los centros que acogen a pacientes con elevado peso corporal deben orientarse necesariamente hacia soluciones bariátricas con capacidades de 225-300 kg. La morfología de los espacios hospitalarios constituye un factor determinante: las anchuras de acceso a los departamentos, la profundidad de los pasillos y la conformación de los ascensores condicionan las dimensiones máximas de la camilla; una camilla demasiado ancha conlleva dificultades de maniobra, mientras que una camilla excesivamente larga compromete el transporte en ascensores concurridos. La tipología de regulación representa una elección estratégica: para centros de alta rotación con recursos humanos limitados, los mecanismos motorizados garantizan una eficiencia operativa superior, aunque con una inversión inicial más significativa; por el contrario, los mecanismos manuales resultan suficientes en contextos con bajo volumen de transporte.
Un error frecuente es subestimar las necesidades de compatibilidad con procedimientos diagnósticos específicos: en el caso de departamentos que realizan frecuentemente exámenes radiográficos o TC, las camillas radiotransparentes son esenciales para evitar traslados repetidos del paciente y optimizar los tiempos de diagnóstico. La composición del material merece atención especial: el acero inoxidable 18/10 ofrece una resistencia superior a la corrosión en ambientes húmedos y facilita la higienización, aunque con costes de fabricación elevados; el acero pintado con acabados epoxídicos representa una solución de compromiso entre coste y durabilidad. Para los centros que operan en contextos donde el riesgo de infección es elevado, los materiales fácilmente higienizables y resistentes a los agentes químicos se convierten en factores críticos. La configuración del cabecero —fijo, regulable manualmente o motorizado— influye en la versatilidad de la camilla: los cabeceros multiposición amplían las posibilidades de uso clínico, mientras que los cabeceros fijos reducen los costes de mantenimiento.
Las camillas hospitalarias son dispositivos médicos sujetos a una regulación rigurosa, clasificados como dispositivos médicos de Clase I según la directiva europea 93/42/CEE y sus posteriores modificaciones. El cumplimiento de las normativas vigentes no es facultativo, sino que constituye un requisito obligatorio para la comercialización y el uso en centros sanitarios. La norma técnica de referencia primaria es la UNI EN 60601-1, que establece los requisitos generales de seguridad y prestaciones para los dispositivos médicos; más específicamente, la UNI EN ISO 7165 define los criterios de resistencia estructural, estabilidad y durabilidad para las camillas y carros hospitalarios. Estos estándares prescriben pruebas de carga estáticas y dinámicas, verificaciones de estabilidad lateral, controles sobre la resistencia de los materiales de unión y evaluaciones de la duración en ciclos de uso simulado. Cada camilla debe ser sometida a pruebas de deslizamiento de los frenos, controles sobre la eficacia de los sistemas de bloqueo y verificaciones de corrosión acelerada para materiales metálicos.
Otros requisitos normativos se refieren a los aspectos ergonómicos y la prevención de accidentes: la Directiva de Máquinas 2006/42/CE establece obligaciones de diseño seguro, etiquetado claro y suministro de documentación técnica completa. La legislación, a través de normativas de seguridad laboral, impone que los dispositivos se sometan a verificaciones periódicas y mantenimiento preventivo documentado. Para los centros sanitarios acreditados, las agencias regionales requieren la inclusión de los datos de camillas y carros en los inventarios de gestión, con seguimiento de los números de serie y plazos de revisión técnica. Los organismos notificados certificados garantizan la conformidad a través de auditorías periódicas y verificaciones de trazabilidad. Se presta especial atención normativa a las camillas destinadas a ámbitos específicos: para entornos de resonancia magnética, la compatibilidad amagnética debe estar certificada según la norma ASTM F2052; para camillas radiotransparentes, la transparencia radiológica debe responder a especificaciones de contraste definidas por la radiología médica.
Explore nuestro catálogo completo de camillas hospitalarias de planta y compare las soluciones disponibles para identificar el dispositivo más adecuado a las necesidades organizativas, clínicas y espaciales de su centro sanitario. Consulte las fichas técnicas detalladas, verifique las certificaciones de conformidad y evalúe las configuraciones especializadas en función de los procedimientos diagnóstico-terapéuticos específicos practicados en su realidad.
La camilla de altura fija presenta un plano de carga posicionado a una altura estándar, normalmente entre 75 y 85 cm, ideal para centros con presupuesto limitado. Una camilla de altura regulable permite variar la altura del plano de carga mediante mecanismos manuales o motorizados, reduciendo significativamente la fatiga del personal de enfermería durante el traslado de los pacientes y mejorando la maniobrabilidad general.
Las camillas amagnéticas están diseñadas específicamente para entornos de resonancia magnética nuclear, donde la presencia de metales constituye un riesgo crítico. Fabricadas con materiales plásticos, compuestos y no ferromagnéticos, garantizan la seguridad del paciente durante el examen. Sin embargo, para su uso en departamentos estándar, las camillas metálicas tradicionales siguen siendo la opción más adecuada desde el punto de vista estructural y de coste.
Las camillas hospitalarias de planta estándar soportan capacidades entre 120 y 150 kg, suficientes para la población general. Sin embargo, los centros que acogen a pacientes con elevado peso corporal deben orientarse hacia camillas bariátricas con capacidades de 225-300 kg, caracterizadas por estructuras reforzadas y mecanismos de regulación potenciados para garantizar la estabilidad y la seguridad operativa.
Los mecanismos manuales (de manivela o empuje) son económicos y requieren un mantenimiento mínimo, siendo adecuados para contextos con baja rotación de pacientes. Los mecanismos motorizados (hidráulicos o eléctricos) garantizan una operatividad reducida, precisión en la regulación y menor fatiga del personal, siendo recomendados en departamentos con alta carga de trabajo a pesar de un coste inicial superior.
Una camilla radiotransparente, equipada con un tablero de HPL o materiales especiales, permite la realización de exámenes radiológicos directamente sin necesidad de trasladar al paciente. Esto reduce los tiempos de diagnóstico, minimiza las maniobras traumáticas y mejora el confort del paciente, algo especialmente importante en situaciones críticas o para pacientes con movilidad limitada.
Las camillas hospitalarias requieren una inspección visual semanal para verificar la integridad estructural y el funcionamiento de los frenos. Se debe realizar un mantenimiento preventivo programado anualmente, que incluya pruebas de los mecanismos de regulación, control del desgaste de los componentes e higienización profunda. Las camillas motorizadas necesitan verificaciones técnicas más frecuentes según las especificaciones del fabricante.
Las camillas estándar de planta están diseñadas para capacidades máximas de 150-180 kg y no garantizan una estabilidad estructural adecuada para pacientes con elevado peso corporal. Para estos casos es obligatorio recurrir a camillas bariátricas especializadas, con capacidades certificadas de hasta 300 kg y estructura reforzada, evitando riesgos de rotura o pérdida de estabilidad.